Salud Neurologica *

miércoles, enero 31, 2007

Cirugía del infarto cerebral


Cirujanos de la Universidad de Michigan, en EEUU, llevan ya más de un centenar de intervenciones de pacientes con estados precoces de coagulación en el cerebro que han sido intervenidos incluso antes de que el ictus tenga lugar. Joseph Gemmete, neurorradiólogo de esta universidad, recuerda que muchos ictus de pequeño tamaño, denominados TIA (Transient Ischemic Attack), tienen lugar de forma asintomática y pueden comprometer la función cerebral del paciente sin que éste lo perciba. «Por lo común, se trata de pacientes con riesgo elevado en quienes están justificadas las pruebas neurorradiológicas de rutina y, en caso de detectar una complicación, intervenir a tiempo para evitar un episodio grave que muchas veces se salda con resultado de muerte».

Infarto cerebral

El ictus o infarto cerebral ocurre al interrumpirse el flujo sanguíneo cerebral por culpa de una obstrucción, que puede afectar tanto al conjunto del cerebro como a una parte muy delimitada. Los médicos distinguen dos tipos de ictus: uno isquémico (el coágulo que se aloja en un vaso del cerebro y acaba interrumpiendo la circulación sanguínea) y otro hemorrágico (el vaso se rompe y la sangre deja de circular). Los TIA ocurren tras una oclusión o interrupción transitoria. El flujo queda finalmente restablecido, pero el cerebro acusa una falta de riesgo puntual de la que pueden derivarse complicaciones. Estos ictus de corta duración (minutos) suelen anunciar infartos cerebrales en toda regla, por lo que su detección constituye un excelente marcador de máximo riesgo.

Los pacientes que experimentan un ictus sufren una pérdida de control sobre distintas partes del cuerpo como ceguera parcial, incapacidad para hablar o razonar correctamente y una sensación de abatimiento. Pese a los avances apuntados, la cirugía abierta de cráneo sigue siendo la modalidad estándar para reparar los vasos dañados y restablecer la perfusión sanguínea. Los pacientes con antecedentes familiares de ictus, deben comunicar cuanto antes esta circunstancia a sus médicos y beneficiarse en lo posible de los rastreadores con tecnología punta para encauzar una cierta vigilancia rutinaria.

Muchos casos

Los ictus son la tercera causa de muerte más frecuente en EEUU y la causa principal de incapacidad laboral permanente. En Europa, la incidencia de ictus oscila entre 195 y 353 casos por 100.000 habitantes. Esta incidencia aumenta con la edad; para el grupo de población masculina comprendido entre los 55 y 65 años es de 300 por cada 100.000, proporción que asciende a 1.440 para los hombres con 75-84 años. Se conoce que aproximadamente un tercio de los infartos cerebrales está relacionado con lesiones arteroscleróticas en el origen de la arteria carótida interna. Las embolias de origen cardiaco son responsables de otro tercio de los infartos cerebrales, mientras que los infartos lacunares, debidos a una obstrucción de pequeñas arterias y arteriolas, se dan en una cuarta parte de los casos. Los demás ictus obedecen a una serie de causas poco frecuentes, desde displasias fibromusculares de arteria carótida a disecciones carotideas, pasando por trastornos de la coagulación. Los ictus de corta duración suelen anunciar infartos cerebrales en toda regla, por lo que su detección constituye un excelente marcador de riesgo

Estenosis intracraneal

La complicación que anuncia la inminencia de un ictus es la estenosis intracraneal. Las investigaciones para valorar a los pacientes con sospecha de estenosis abarcan la búsqueda de otro foco de embolia, generalmente cardiaca, y la realización de un Eco-Doppler de la bifurcación carotidea, una angiografía y una tomografía axial computadorizada (TAC) o una resonancia magnética cerebral. El Eco-Doppler combina una ecografía en tiempo real de alta resolución con el estudio del flujo arterial y el análisis del espectro de frecuencias. Es el mejor método para valorar una obstrucción en la bifurcación carotidea, pues además de determinar el grado de estenosis mediante el análisis de frecuencias y con unas altas tasas de sensibilidad y especificidad, es capaz de determinar las características morfológicas de la placa oclusiva.

Las lesiones carotideas precoces, como las estrías grasas, representan estados iniciales de la placa carotidea y su evolución está influida por una variedad de factores como la hipertensión arterial, el tabaquismo, la diabetes o la hipercolesterolemia, que hacen que estas placas progresen y produzcan síntomas. La angiografía está indicada sólo a los pacientes candidatos a cirugía o aquellos en los que las pruebas no invasivas no han sido concluyentes. La identificación de los pacientes portadores de enfermedad de la bifurcación carotidea, sintomática o no, que son los de mayor riesgo de padecer un ictus, proporcionará la oportunidad de realizar una intervención quirúrgica profiláctica: la endarterectomía carotidea, el método más eficaz para prevenir el ictus. En la Universidad de Michigan han inventado una guía intracraneal, la Wingspan, que permite acceder al cerebro desde un pequeño orificio abierto en una pierna.

CIRUGÍA BASADA EN LA EVIDENCIA

Wikipedia

La endarterectomía carotídea se viene practicando desde hace unas tres décadas. En EEUU se realizaron 15.000 operaciones sólo en 1971, llegando a superar las 100.000 quince años más tarde. La controversia entre clínicos y cirujanos apareció de inmediato, puesto que estos últimos estaban convencidos del valor de la endarterectomía carotidea, mientras que los primeros pensaban que las complicaciones perioperatorias eran demasiado importantes. En 1985 se publicaron los resultados de un ensayo clínico sobre anastomosis extracraneal-intracraneal para prevenir el infarto cerebral, que no demostró ningún beneficio de la cirugía sobre el tratamiento médico. Fueron malas noticias para la endarterectomía carotidea, que redujo ostensiblemente su aplicabilidad en todo el mundo.

Los cirujanos, sin embargo, volvieron a la carga y comenzaron a diseñar ensayos clínicos, prospectivos y aleatorios para valorar la historia natural de la enfermedad y la evolución a corto y largo plazo de los pacientes sometidos a endarterectomía carotidea. Algunos de estos ensayos clínicos ya han dado a conocer sus conclusiones. El European Carotid Surgery Trial (ECST) fue diseñado para comprobar la hipótesis de qué grupo de pacientes sintomáticos presentaban durante el seguimiento mayor tasa de accidentes cerebrovasculares mortales o no, los operados o un grupo control sometido a antiagregación plaquetaria y modificación de los factores de riesgo. La tasa de morbi-mortalidad perioperatoria en este estudio fue del 7,5%; pero la probabilidad de padecer un ictus a los 3 años era de 16,8% en el grupo médico y de 10,3% en el grupo quirúrgico. La cirugía, por tanto, reducía ocho veces el riesgo de padecer un ictus.

El North American Symptomatic Carotid Endarterectomy Trial (NASCET) buscó demostrar en un grupo de pacientes sintomáticos (con TIA o ictus menores) y con estenosis carotideas entre el 30-99% si los intervenidos quirúrgicamente presentaban más tasa de reinfartos cerebrales durante el seguimiento que un grupo control sometido a antiagregación plaquetaria con 1.300 mg de aspirina y modificación de los factores de riesgo. Se pensaba reclutar a más de 1.300 pacientes y realizar un seguimiento de cinco años, pero el estudio se interrumpió por razones éticas al demostrar mucha mayor eficacia el tratamiento quirúrgico. En cuanto al Veterans Administration Cooperative Study (VACS), este ensayo clínico llegó a incluir 197 pacientes antes de ser suspendido en vista de los resultados del ECST y del NASCET. Con estos pacientes y con un seguimiento de 12 meses se demostró una reducción del riesgo relativo del 55% de sufrir un TIA en el grupo de pacientes operados, sin diferencias significativas en cuanto a la tasa de ictus.

El Carotid Surgery Versus Medical Therapy in Asymptomatic Carotid Stenosis (CASANOVA) se llevó a cabo en Europa e incluyó a 410 pacientes con estenosis carotideas asintomáticas. En sus conclusiones no demuestra que exista diferencia alguna entre el tratamiento médico y el quirúrgico; pero el estudio ha sido muy criticado por defectos de diseño, de realización y de análisis. Por último, el ACAS (Asymptomatic Carotid Artery Stenosis Study), con 1.662 pacientes, demostró el beneficio de la cirugía carotidea en pacientes asintomáticos con estenosis carotideas mayores del 60%, siempre y cuando el equipo quirúrgico pueda hacer gala de una tasa de morbimortalidad operatoria combinada menor de 3%. Con tres años de seguimiento medio, el riesgo proyectivo de padecer un ictus en una proyección de cinco años fue del 4,8% para el grupo quirúrgico y 10,6% para el grupo control, lo que supone una reducción del riesgo relativo del 55%.

Saludos Cordiales

Dr. José Manuel Ferrer Guerra

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martes, enero 23, 2007

¿Por qué hacer el bien? Estudio del cerebro ofrece pistas


Según los científicos, la percepción de los demás está relacionada con la conducta altruista

Por E.J. Mundell

Reportero de Healthday

LUNES 22 de enero (HealthDay News/HispaniCare) -- Es probable que las personas no realicen actos desinteresados sólo por la recompensa emotiva, según sugiere un nuevo estudio sobre el cerebro.

En cambio, tal vez hagan el bien porque están finamente sintonizados con las necesidades y acciones de los demás.

Los científicos afirman que una sección del cerebro relacionada con la percepción de las intenciones de los demás muestra más actividad en los desinteresados que en los egoístas.

"Tal vez el altruismo no se desarrolló por la sensación agradable de hacer algo bueno por los demás, sino por el simple reconocimiento de que eso que está ahí es una persona que tiene intenciones y metas. Por eso, es probable que uno desee tratarlos como desearía que lo trataran a uno", explicó el autor del estudio Scott Huettel, profesor asociado de psicología del Centro médico de la Universidad de Duke, en Durham, Carolina del Norte.

Huettel y Dharol Tankersley, la investigadora principal, una estudiante de postgrado de la Duke, publicaron sus hallazgos en la edición en línea del 21 de enero de Nature Neuroscience.

Durante décadas, los psicólogos y neurocientíficos se han preguntado por la tendencia de los humanos de participar en actos altruistas, definidos por el grupo de Huettel como actos "que benefician intencionalmente a otro organismo, no conllevan ningún beneficio personal, y a veces conllevan un costo personal".

Los expertos anotan que el altruismo no parece darle a los individuos ninguna ventaja de supervivencia. Entonces, ¿cómo y por qué evolucionó?

Para ayudar a resolver el misterio, el equipo de Huettel pidió a un grupo de adultos jóvenes y sanos que usaran en un juego de PC o que vieran como jugaba el mismo PC. En algunas sesiones, el PC y los participantes jugaron por ganancia personal, mientras que en otras sesiones, jugaron por caridad.

Los investigadores usaron IRM funcional (IRMf) de alta tecnología para observar los "puntos neurálgicos" de actividad en los cerebros de los voluntarios mientras realizaban estas las tareas.

También se pidió a los participantes que completaran un cuestionario diseñado para evaluar sus niveles personales de egoísmo o altruismo.

Los resultados del estudio sorprendieron a Huettel.

"Comenzamos el estudio con la idea de que el altruismo era en realidad una función de los sistemas de recompensa del cerebro, es decir, que las personas altruistas simplemente se sentirían más recompensadas", explicó.

Pero en vez de ello, una región completamente distinta del cerebro, llamada corteza temporal superior anterior (CTSa) entró en actividad intensa a medida que subieron los niveles de altruismo.

La CTSa está localizada cerca de la parte posterior del cerebro y no se enfoca en la recompensa. En cambio, se enfoca en la percepción de las intenciones y acciones de los demás, señaló Huettel.

"La función general de esta región es que parece estar relacionada con la percepción, usualmente visual, de estímulos que nos parecen significativos, por ejemplo, algo en el ambiente que podría mover un objeto de un lugar a otro", esclareció.

Este tipo de percepción hubiera permitido a los ancestros más primitivos de los humanos detectar rápidamente una amenaza potencial, por ejemplo un león agazapado, de un conjunto de estímulos menos importantes.

Sin embargo, está mucho menos claro por qué aumenta la actividad de la CTSa en los cerebros de las personas altruistas. "Eso realmente nos sorprendió", aseguró Huettel.

Los investigadores encontraron que la actividad de la CTSa era mayor cuando los participantes del estudio observaban al PC jugando solo, no cuando ellos mismos jugaban. "Esto tiene que ver con la idea de agencia, ver a alguien más jugando", apuntó Huettel. "Uno piensa que el PC presionó el botón, que otra persona lo hizo' "

El punto, señaló, es que el altruismo podría deberse a una comprensión básica de que los demás tienen motivaciones y acciones que podrían ser similares a las propias.

"No es exactamente empatía", afirmó, sino algo más primitivo. "Pensamos que el altruismo podría haberse originado, por lo menos parcialmente, en un sistema como ese".

Otro experto señaló que el estudio de la Duke genera más preguntas de las que contesta.

"Es un estudio realmente interesante", señaló Paul Sanberg, director del Centro de excelencia para el envejecimiento y la reparación cerebral de la Facultad de medicina de la Universidad del Sur de Florida, en Tampa. "Sería muy interesante ver ahora si las personas que tienen daño en esa área [del cerebro] son mucho menos altruistas".

Huettel dijo que ha considerado esa posibilidad. "Por ejemplo, no sabemos si podría haber diferencias entre las personas sociópatas o autistas en esta región", apuntó. "Es una buena pregunta, pero no tenemos datos que demuestren lo uno o lo otro. Simplemente es algo que debe comenzarse a explorar".

Sanberg afirmó que el estudio sólo mostraba una asociación entre una mayor actividad en la CTSa y el altruismo, no una relación directa entre causa y efecto. "Esto necesita más estudio", aseguró.

Pero los neurocientíficos de Florida señalan que este tipo de trabajo ayuda a resolver los misterios de la conciencia y la conducta humana.

"Estos estudios funcionales de conductas humanas de alto nivel dan ideas importantes sobre la contribución de las distintas áreas del cerebro", afirmó Sanberg.

Más información


Para averiguar más sobre el cerebro humano, visite la Universidad de Harvard.

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sábado, enero 20, 2007

Soñar despierto podría ser una reacción normal inherente al cerebro

Viernes 19 de Enero de 2007
00:05
ORBE

WASHINGTON.- Las divagaciones de la mente parecen ser una reacción normal del cerebro humano, cuando éste no se encuentra ocupado en tareas más difíciles que requieren de un esfuerzo extra, según sugiere un estudio del Colegio Darmouth en Hannover, en Estados Unidos, que se publica en la revista "Science".

Los investigadores analizaron imágenes cerebrales que mostraban áreas que se encontraban activas en los momentos en los que la mente salta de un pensamiento a otro de forma inconsciente. Durante las tareas que requerían una mayor concentración se activaban áreas distintas, según mostraban los escáneres cerebrales.

Los científicos estudiaron estos procesos de pensamientos independientes de estímulos a través del análisis del cerebro de sujetos con imágenes de resonancia magnética funcional (IRMf) mientras realizaban tareas simples y monótonas. Los investigadores también observaron a estas personas cuando realizaban tareas más nuevas y difíciles.

Los investigadores definieron un circuito básico de regiones corticales que se encuentra activo cuando el cerebro se encuentra en descanso o está "en las nubes" durante la rutina laboral.

Cuando los participantes realizaban un trabajo nuevo, la actividad de sus cerebros en estas regiones corticales básicas cambiaban. Además de las pruebas de IRMf, los sujetos informaban de una mayor divagación mental mientras realizaban tareas monótonas.

Los científicos demuestran que entre las tareas más difíciles, la mente se interna en esta actividad automática que lleva a los individuos a "soñar" despiertos, informó Europa Press.

http://www.emol.com/noticias/todas/detalle/detallenoticias.asp?idnoticia=242797

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