Salud Neurologica

 

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miércoles, mayo 31, 2006

Los antidepresivos pueden estimular el crecimiento cerebral

¿Como funcionan los antidepresivos? Ellos pueden, literalmente, cambiar su cerebro.
Los tipos de antidepresivos más recientes se supone que funcionan al influir en los químicos del cerebro. Ellos están diseñados para poner más mensajeros químicos cerebrales - tales como la serotonina - en las brechas a través de las cuales las células cerebrales se comunican. Esto se supone que mejora la función cerebral.

Hay un problema con esta teoría, informan el investigador de Johns Hopkins, Vassilis E. Koliatsos, MD, y sus colegas. Los antidepresivos inhibidores selectivos de la recaptación de la serotonina (SSRI (serotonin-specific reuptake inhibitor)) afectan los químicos del cerebro en cuestión de días. Además cada psiquiatra habitualmente sabe que los medicamentos se toman de dos a cuatro semanas para comenzar a hacer efecto.

Además, los antidepresivos SSRI aumentan los niveles de serotonina - también los antidepresivos que disminuyen los niveles de serotonina parecen funcionar igual de bien. Puede ser, Koliatsos y sus colegas pensaron, que los medicamentos que afectan directamente la serotonina hacen que estas células del cerebro crezcan.

La serotonina funciona como un mensajero químico al conectarse en cavidades especiales en la base terminal de las células cerebrales. Estos receptores provocan una serie de acontecimientos. Uno de estos acontecimientos, los investigadores sugieren, es la regeneración del cerebro. En otras palabras, los medicamentos ayudan a los receptores de la serotonina a producir células.

"Los terminales de la serotonina pueden estar especialmente dispuestos a la producción regenerativa," Koliatsos y sus colegas escriben. "Nosotros proponemos que este fenómeno … puede ser la clave estructural de los efectos de los antidepresivos de serotonina."

El equipo de Koliatsos publica estas conclusiones en la emisión de enero de la revista Journal of Neurochemistry.

Los cerebros de las ratas se hacen más grandes

Koliatsos y sus colegas les dieron a las ratas tres tipos diferentes de antidepresivos. Uno fue Prozac, un medicamento inhibidor selectivo de la recaptación de serotonina (SSRI) que aumenta la serotonina. El segundo medicamento fue tianeptine, una medicina que disminuye la serotonina. Este medicamento no está disponible en los Estados Unidos.

El tercer medicamento fue Norpramin, un antidepresivo que afecta la norepinefrina, un mensajero químico diferente.

A pesar de sus objetivos totalmente diferentes, tanto Prozac como tianeptine hicieron los cerebros de las ratas más densos. El análisis microscópico mostró que las áreas seleccionadas de los cerebros de los animales tenían más fibras de serotonina después que tomaron los medicamentos. Norpramin, el cual no afecta los receptores de serotonina, no causó que se produjeran fibras de serotonina.

El crecimiento de las células sensibles a la serotonina no pareció resultar en un aumento en la producción de serotonina por si misma.

Las conclusiones que Koliatsos y sus colegas sugieren es, "apoyar la idea de un efecto estructural de estos compuestos en serotonina [células cerebrales] - esto significa, reproducir."

http://www.webmd.com


Enviado por: Dr. José Manuel Ferrer Guerra

 

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sábado, mayo 27, 2006

Daño cerebral adquirido

Los afectados reclaman programas específicos de rehabilitación y reinserción social que les ayuden a recuperar capacidades

Iniciar a tiempo una rehabilitación multidisciplinar aumenta las posibilidades de recuperación de una lesión cerebral. Sin embargo, la creación de una red específica de recursos sanitarios y de reinserción social para las personas con secuelas severas por traumatismos cráneo-encefálicos o ictus –principales causas del daño cerebral adquirido- es todavía una asignatura pendiente en España. Es un hecho objetivo que denuncian reiteradamente familiares y afectados. El propósito de los reducidos equipos de rehabilitación integral existentes es conseguir dar autonomía a las vidas de estos pacientes. Pero aún con el mejor de los pronósticos, el problema continúa una vez que reciben el alta médica. De ahí que además de una atención sanitaria profesional, se hagan necesarias medidas de integración social para estas personas. Desde el Ministerio de Asuntos Sociales se anuncia la futura Ley de Dependencia como la repuesta a sus demandas.

Todos estamos expuestos

Una persona afectada por daño cerebral adquirido (DCA) puede acceder físicamente a un autobús, pero una vez dentro es posible que no recuerde la dirección a la que se dirige. Con este ejemplo ilustra Valeriano García, Director Gerente de la Federación Española de Daño Cerebral (FEDACE), algunas de las secuelas de esta enfermedad.

El también llamado daño cerebral sobrevenido (DCS) proviene de una lesión que “acontece una vez que ha tenido lugar el desarrollo del cerebro”, explica Montserrat Bernabeu, jefa de la Unidad de Daño Cerebral del Institut Guttmann. Entre las causas más habituales del daño cerebral adquirido figuran los traumatismos cráneo-encefálicos (TCE) y los accidentes cerebro-vasculares (ACV) o ictus, además de los tumores cerebrales, encefalitis y otras, que contribuyen en menor medida a su incidencia.

Respecto a los afectados, los jóvenes son el grupo más susceptibles de sufrir DCS a causa de un golpe en la cabeza tan fuerte que altere la conciencia o produzca una fractura craneal, porque son más propensos a tener caídas y golpes en juegos y deportes, y suelen ser más imprudentes conduciendo. La doctora Bernabeu asegura además que el DCA está aumentando principalmente por el actual estilo de vida y los avances del sistema sanitario, que cada vez es capaz de mantener vivas a personas en situaciones que hace tan sólo unos pocos años eran impensables. No obstante las secuelas que produce esta lesión súbita en el cerebro pueden ser múltiples e incluso graves.

Entre las lesiones se distinguen las de carácter físico –las que afectan al movimiento, al habla, al tragar...- y las psíquico y sensoriales. Son alteraciones cognitivas que interfieren en la atención, la memoria, la capacidad de programación de tareas y trastornos en el plano emocional. “No es una lesión puramente física ni puramente psíquica”. Esto hace que los afectados sean ubicados en “terreno de nadie”, apuntan desde la federación que agrupa a pacientes y familiares.

Aprender a vivir otra vez

Los tratamientos son efectivos. Pero las alteraciones son de tal complejidad que precisan de equipos de rehabilitación multidisciplinares. En estos largos programas intervienen médicos rehabilitadores, traumatólogos, logopedas, fisioterapeutas, terapeutas ocupacionales, neuropsicólogos, asistentes sociales etc. Sólo así se puede ayudar a la persona afectada por un DCA a recuperar sus funciones, potenciar sus capacidades, adaptarse a sus limitaciones e integrarse socialmente, es decir, alcanzar la máxima autonomía posible.

FEDACE subraya la dificultad que existe para valorar secuelas intelectuales como el déficit de atención y los trastornos conductuales persistentes en la mayoría de los casos, y añade “otra causa de invisibilidad”: el aislamiento social de la persona afectada y su entorno, “producto de la inexistencia de recursos para la rehabilitación y la reinserción social”. Tienen vida sin calidad de vida. “El DCA cambia radicalmente la dinámica del afectado y de toda su familia, que se ve obligada a ‘cargar’ con el problema y se organiza mejor o peor, según la relación que exista entre todos. Desde luego, es una patología suficientemente importante y numerosa para que estuviera dotada con más medios”, conviene Montserrat Bernabeu.

La secretaria de Estado de Asuntos Sociales, Amparo Valcarce, es consciente -tal y como ha reconocido a CONSUMER.es EROSKI- del escaso desarrollo de la red pública y de las grandes diferencias existentes de unas a otras comunidades autónomas. “La coordinación sociosanitaria es imprescindible”, declara, mientras anuncia que la puesta en marcha de la Ley de Dependencia , el 1 de enero de 2007, corregirá estas carencias y reducirá el impacto que una lesión de estas características provoca en pacientes que se convierten en personas dependientes de sus familiares.

Respecto a las ayudas para estos enfermos y sus familiares, las previsiones del Gobierno son dedicar 12.638 millones de euros desde 2007 hasta 2015 a la atención de las personas dependientes, así como habilitar más residencias, tratamientos profesionales y centros de día y de noche para los afectados por el daño cerebral adquirido.

Posibilidades de recuperación

Los expertos coinciden en que la posibilidad de recobrar las capacidades perdidas varía significativamente si el paciente recibe a tiempo una terapia específica.

Sin embargo, los hospitales no ofrecen un tratamiento rehabilitador integral. El denominador común es la deficiencia en la dotación de servicios de atención especializada; las pautas de atención para los pacientes con daño cerebral varían en cada centro hospitalario; Cantabria, Castilla-La Mancha, Extremadura, Murcia, Navarra, País Vasco y La Rioja carecen de unidad de ictus. En los casos de Murcia y La Rioja ni siquiera tienen equipos especializados en ictus, indica Valeriano García.
Sólo el Instituto Guttmann, radicado en Badalona (Barcelona) cuenta con camas para este fin concertadas con la sanidad pública. Concretamente dispone de 65, número que, junto con su calidad asistencial, lo convierte en el mayor centro de referencia en la rehabilitación de los afectados.

Este centro y la Red de Servicios de Daño Cerebral de las Hermanas Hospitalarias de Sagrado Corazón de Jesús, con el Hospital Aita Menni de Mondragón, en Guipúzcoa y el Hospital Beata María Ana en Madrid como ejes principales, son prácticamente las únicas instituciones que en nuestro país se ofrece rehabilitación individual y multidisciplinar a estos enfermos.

Desde hace tres años, a ellas se suma el Centro Estatal de Atención al Daño Cerebral (CEADAC). Se trata de la primera entidad de estas características que se pone en marcha en España desde la iniciativa pública. Depende del IMSERSO, está dotada con 120 camas y ofrece en Madrid servicios de asistencia personalizada en régimen de internado y de atención diurna. Sólo admite a pacientes con clara posibilidad de recuperación, una edad comprendida entre los 16 y los 45 años y una capacidad para tolerar un programa de rehabilitación de un mínimo de 2 horas.

Un modelo a seguir Los programas de tratamiento para pacientes con daño cerebral siguen un modelo que incluye:

Rehabilitación física: mejora de la coordinación, tono muscular, bipedestación y marcha, también mediante técnicas de rehabilitación postural computerizada.

Terapia ocupacional: autonomía para las actividades de la vida diaria tanto básicas (aseo, vestido, alimentación) como instrumentales (domésticas, manejo de dinero, transporte...) y adaptación física del entorno domiciliario.

Logopedia: rehabilitación de la voz, del habla, del lenguaje y de la comunicación, así como utilización de sistemas alternativos de comunicación.

Rehabilitación neuropsicológica: destinada a la recuperación de los déficits cognitivos y entrenamiento en el uso de instrumentos y ayudas externas.
Modificación de conducta y psicoterapia: manejo de alteraciones de conducta, toma de conciencia y adaptación a nuevas circunstancias.

Tratamientos psiquiátricos: orientados al manejo de la impulsividad, la desinhibición, la ausencia de motivación, la depresión y la pérdida de control sobre las emociones.

Intervención con familias: labores de información, apoyo y asesoramiento y de ayuda a la reestructuración del sistema familiar.

La magnitud del problema

La respuesta desde la sanidad pública, según familiares y afectados, resulta muy insuficiente. Las listas de espera son abultadas, hay cerca de 300.000 personas esperando a ser tratadas a través de estos programas, según FEDACE. “No existen estadísticas fiables, sólo extrapolaciones de los datos de EE.UU.”, afirma la doctora Bernabeu.

José Ignacio Quemada, psiquiatra jefe del Servicio de Daño Cerebral del Hospital Aita Menni, coincide con su homóloga y, basándose en datos norteamericanos, estima que cada año se producen en España al menos 80.000 nuevos traumatismos craneoencefálicos.

Una quinta parte de ellos son severos y, por tanto, ocasionan lesiones permanentes. Entre sus causas figuran:


Accidentes de tráfico, 75%. Cada año se producen en España 90.000 accidentes de circulación con 34.000 heridos graves.
Accidentes laborales, 10%.
Caídas (sobre todo en niños y ancianos), 5%.
Agresiones, 5%.
Accidentes deportivos y actividades de riesgo, 5%.
En el caso de los ictus, la cifra de nuevos casos por año es muy similar, aunque el porcentaje de personas con secuelas permanentes es mayor: aproximadamente una de cada tres. También afecta a una población de más edad. Sólo una cuarta parte de los ictus los sufren personas menores de 65 años.

En resumen, el doctor Quemada calcula que en España unas 40.000 personas cada año sufren lesiones que dan lugar a un daño cerebral permanente y de ellas al menos la mitad son jóvenes y tienen una expectativa de vida amplia.

El psiquiatra jefe del Servicio de Daño Cerebral del Hospital Aita Menni -con centros específicos para esta patología en el País Vasco, Madrid, Valladolid y Valencia-, considera imprescindible lograr la inserción social de estas personas porque una vez que han alcanzado su techo de recuperación, si no ejercitan las habilidades conquistadas pueden llegar de nuevo a perderlas, “y la respuesta no puede venir dada únicamente desde el sistema sanitario”, concluye.

La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha unido su voz a la de quienes sufren estos daños neurológicos. Ha realizado un informe en el que destaca “que existe una escasez dramática de recursos sanitarios y sociosanitarios públicos”. A la vista de esta situación, OCU va a solicitar de las autoridades la creación de una comisión interministerial que asuma la resolución de este problema con la adopción de determinadas medidas. Ente otras:

Seguir apostando por la promoción de programas de prevención en seguridad vial.

Definir un protocolo de referencia que siente las bases para que el tratamiento y la rehabilitación de las personas con daño cerebral adquirido resulten exitosos.

Incrementar los recursos destinados por la Administración a las personas con daño cerebral adquirido, “máxime teniendo en cuenta que los tratamientos exiguos o demorados recortan dramáticamente las posibilidades de ganar autonomía para el paciente”.

Coordinar la atención al paciente con DCA entre el ámbito sanitario y los servicios sociales y aumentar los servicios de ayuda domiciliaria así como los programas de reinserción social y laboral.

http://www.agmnews.com/


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Dr. José Manuel Ferrer Guerra

 

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domingo, mayo 21, 2006

El cerebro trabaja mas ante una situación de duda que de riesgo

Al ser humano no le gustan las incertidumbres. Eso lo sabe cualquiera por experiencia propia. Lo que se desconocía es que su sistema neuronal responde de manera muy distinta cuando se lo enfrenta a distintos niveles de probabilidad. Se activa mucho más ante un resultado imprevisible: 24 áreas del cerebro se ponen a trabajar bajo condiciones de ambigüedad, antes que frente a riesgos conocidos. Son los centros emocionales los que ayudan a lidiar con la incertidumbre. La razón y la emoción van entonces de la mano.

Esta es una conclusión a la que llegaron investigadores de la Escuela Médica de la Universidad de Iowa, y la División de Humanidades y Ciencias Sociales del Instituto California de Tecnología, en Pasadena, Estados Unidos.

En teorías utilizadas en ciencias sociales se considera que las únicas variables que influencian en una evaluación son los juicios sobre los resultados probables, afirma el estudio publicado en la revista Science, de la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia.

En algunas elecciones, como jugar a la ruleta, el apostador puede tener en cuenta algunas variables como ciertas frecuencias, u otros antecedentes antes de decidir su jugada. "En el otro extremo, como la chance de un ataque terrorista, las probabilidades están basadas en evidencias exiguas o conflictivas, donde la información importante claramente falta", dice el estudio.

El modelo teórico que explica esta forma de decidir indica que ante una probabilidad imprecisa, la gente se inclina a considerar el peor resultado posible. Se actúa como si del otro lado hubiese un oponente que pueda elegir con maldad lo que desfavorece al participante. Esta es una respuesta emocional. Pero también en ese caso hay una respuesta racional: se estima lo peor, se juzga cuánto paga y entonces se decide.

De esta manera distinguieron dos tipos de incertidumbre: una, llamada riesgosa; la otra, ambigua.

"Las elecciones pueden depender de cuánta información relevante está faltando, o qué tan ignorante se siente la gente comparado con otros", señala el artículo.

Los investigadores focalizaron el estudio en regiones antes asociadas al lado emocional de la toma de decisiones. Combinaron dos fuentes de información: imágenes de resonancia magnética y el estudio de la conducta de pacientes con ciertas lesiones. Ante estímulos que conllevan un alto grado de incertidumbre, las áreas procesadoras de emociones, como la corteza órbitofrontal y la amígdala, se activaron más que frente a estímulos apenas riesgosos. Ambas áreas, conectadas bidireccionalmente, actúan rápidamente como sistemas de "vigilancia" y evaluación.

La investigación demuestra que las situaciones riesgosas y las ambiguas mueven distintas área del cerebro. "Bajo un estado de ambigüedad, el cerebro es alertado de que falta información, y que las elecciones basadas en la información disponible puede por lo tanto tener consecuencias desconocidas y potencialmente peligrosas, y que se deben movilizar recursos cognitivos y conductuales para conseguir información adicional del entorno".

Estas respuestas, observadas en imágenes, fueron corroboradas al estudiar lo que sucede en pacientes con lesiones en la corteza órbitofrontal. No demostraron preferencia por decisiones con riesgo "conocido" por sobre las inciertas.

Lo que hacen estos investigadores es unir el conocimiento de la neurología con el de la economía. Esto lo ha planteado ya un autor del trabajo, Crolin Camerer, en un informe titulado: "Neuroeconomía. Por qué la economía necesita al cerebro". Entonces citó al economista Jacob Viner, quien ya en 1925 decía: "La conducta humana en general y, por lo tanto, presumiblemente también en el mercado, no se encuentra bajo la detallada y constante orientación de hedónicos cálculos exactos y cuidadosos, sino que es producto de un inestable e irracional complejo de acciones reflexivas, impulsos, instintos, hábitos, costumbres, modas e histeria".

En otro siglo, 80 años después, los científicos salieron a corroborarlo. Aldo Rustichini, investigador en teoría de la decisión en la Universidad de Minnesota, Minneapolis, explica esta aversión a la ambigüedad con una experiencia similar a la realizada en esta investigación. Se colocan dos mazos de cartas en una mesa. El de la derecha tiene 50 cartas rojas y 50 azules. El de la izquierda también tiene cartas rojas y azules, pero el conejillo no conoce cuántas de cada una. El investigador toma una carta de cada mazo. Promete darle 100 dólares al participante si acierta el color.

¿A cuál apuesta la mayoría? Al mazo de la derecha. Y la más pura lógica indica que en el otro mazo también hay un 50 y 50 de posibilidades de ganar y perder.

La diferencia es que se apuesta al mazo "conocido", esto es, del que se "conoce la probabilidad". En ese artículo se dice que este razonamiento se emplea cuando se evalúa la relación entre el precio de un producto de una compañía conocida ante otro precio —más barato— de un producto similar, pero de una empresa desconocida. "La gente le gusta más aquello que conoce", afirma Rustichini.

La relación de este tipo de investigaciones con la economía es evidente. Dos sectores importantes de ella, como el negocio del juego y el del seguro, se basan en la consideración de situaciones riesgosas. El estudio menciona incluso otras áreas delicadas sobre la toma de decisiones, como el combate al terrorismo.

"Dilucidar los procesos neurales de la toma de decisiones humanas ayudará a entender las importantes diferencias económicas entre riesgo y ambigüedad", dijo el doctor Facundo Manes, director del Instituto de Neurologia Cognitiva (INECO). "Los experimentos demuestran que mucha gente prefiere apostar en situaciones riesgosas o peligrosas antes que en ambiguas".

Es evidencia científica de un refrán que bien podría haber sido de cabecera de Sancho Panza: "Mejor malo conocido que bueno por conocer".

http://www.clarin.com

 

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domingo, mayo 14, 2006

Neurología: La mujer que no puede olvidar, (Hipermemoria)

Neurología:
La mujer que no puede olvidar, (Hipermemoria)
El curioso caso de la mujer que recuerda todo.



A. J., la memoriosa.
Por Luis Magnani y Esteban Magnani

El doctor James Mc Gaugh, del departamento de Neurología de la Universidad de California, Estados Unidos, recibió en 2000 un mail de una persona con problemas de memoria. Lo particular de “A. J.”, como se la conoce actualmente ya que su nombre verdadero es secreto, es que su memoria no estaba desvaneciéndose sino que, más bien, la estaba asfixiando con recuerdos de su vida que aparecían sin que pudiera controlarlos. Desconfiados, Mc Gaugh y sus colaboradores estudiaron el caso durante cinco años. Recientemente, publicaron un paper en la revista Neurocase en el que describen el caso pero no aciertan a dar explicación alguna sobre este personaje semi-borgeano, en clave de Funes, el memorioso.

Una mujer común

Los primeros recuerdos de A. J., que nació en 1965, son de cuando intentaba dar unos pasos en su cuna. Según se explica en el informe, desde entonces se empiezan a hacer más firmes hasta 1974, año a partir del cual puede indicar el día de la semana de cualquier fecha, decir qué hacía, dónde estaba y si ocurrió algún evento importante como, por ejemplo, la explosión del transbordador espacial Challenger.

Según ella, la clave está en las fechas, que son las que desatan el proceso: alcanza con que aparezca unos instantes frente a sus ojos o en sus oídos para que se transporte automáticamente a ese día, comience a recordar y a seguir recordando el día siguiente y el siguiente y así, en una secuencia imparable e incontrolable que “le divide la mente en dos” y la deja exhausta. Siempre según cuenta, hay momentos de su vida en los que se encuentra, de repente, recorriendo su pasado entero en su cabeza y esto la vuelve loca. Por si le faltara algo para sentirse rara, su “particularidad” asustaba a la gente o provocaba irritación y curiosidad, por lo que la ponían a prueba.

Hipermemoria

El doctor Mc Gaugh y su equipo, según explican en el informe, le hicieron muchas pruebas. Entre las más obvias estaba la de decirle fechas y que ella indicara el día de la semana que le correspondía o que indicara en qué fecha había caído Pascua en los últimos 20 años. Para la inicial sorpresa de los investigadores los errores en las respuestas fueron mínimos pese a que debía dar las respuestas en el momento. Otra fuente de control, aunque más débil, son los diarios personales que conserva desde los 10 años con obsesivas anotaciones que esperaba la liberaran de los recuerdos.

Finalmente, los neurólogos tuvieron que aceptar que se encontraban frente a un caso jamás registrado con anterioridad y decidieron llamarlo “hyperthymestic syndrome” (algo así como “síndrome de hipermemoria”). Por desgracia para ellos, no cuentan con mucho más: después de tanto tiempo no han avanzado más allá de la descripción de lo que ocurre; poco y nada saben respecto de las causas y el cómo. Paradójicamente, es posible que esto se deba a que los diversos tests existentes apuntan a detectar la escasez de memoria y no el exceso. Y en el caso de A. J. Chocan muy pronto con su techo.

Vivir “de memoria”

La memoria de A. J., si bien es un enigma neurológico, da algunos indicios desde lo psicológico. Según asegura, sufrió un trauma a los 8 años cuando su familia se mudó de la Costa Este de Estados Unidos a la Costa Oeste y por eso empezó a “organizar sus recuerdos”: listas de amigos perdidos, fotos de su casa y recuerdos intencionales para fijarlos en su memoria. A. J. Afirma que los recuerdos que guarda desde entonces son más nítidos; que en 1978, a los 12 años, se dio cuenta de que su memoria era particularmente detallada y a partir de 1980 simplemente “se volvió automática”. La familia recién se dio cuenta de esta capacidad de A. J. Cuando ella andaba por los 20.

A. J. Tampoco fue una alumna brillante: apenas si aprobaba con gran esfuerzo; más bien, “odiaba” la escuela y la autoridad, aún le cuesta recordar las fechas históricas y tiene dificultades en aritmética, lenguaje, ciencias, geometría. Nunca pudo aprender con facilidad “de memoria” cosas tan simples como un poema; para recordar algo, ese algo debe estar relacionado con sus emociones. Seguramente, sus maestros se sorprenderían al saber que sí recuerda los nombres de todos los que le enseñaron en un aula.

Entre los 25 y 27 no trabajó porque “estaba muy deprimida”. Después lo hizo en la oficina de un abogado donde su memoria para los eventos notables y las fechas era una ventaja real; más tarde fue la asistente de un ejecutivo hasta que se casó. Su meta siempre fue ser ama de casa y cuidar de su familia y se considera un “monstruo del orden”. En su historia clínica sólo hay algunas migrañas y uso de Prozac, más algunos problemas gástricos ocasionados por los nervios.

Un dato llamativo es que recuerda el momento de aparición de sus fobias, que suman una veintena: por ejemplo, la que tiene contra las palomas comenzó cuando una la golpeó en la cabeza el 16 de julio de 1988.

Película mental

La memoria de A. J. es automática y profundamente personal, siempre relacionada con su propia vida y con los hechos que le interesaron. Ella se refiere a sus experiencias de vida como a “una película mental que nunca se detiene”. Es guardiana y prisionera de su incontrolable habilidad, pero puesta a elegir, asegura que preferiría mantenerla. Al menos no llega necesitar 24 horas para recordar cada día, como sí le ocurría a Funes, el memorioso.


Saludos Cordiales
Dr. José Manuel Ferrer Guerra

 

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viernes, mayo 12, 2006

El foramen ovale permeable no facilita la presentación del ictus


Esta malformación congénita es una comunicación interauricular de tipo benigno que se produce en uno de cada cuatro personas



E.P.- El foramen oval permeable (FOP), no predestina al ictus en el individuo años más tarde, según un estudio de la Clínica Mayo de Estados Unidos que se publica en la revista Journal of the American College of Cardiology. La afección es una patología congénita benigna común que se produce en una de cada cuatro personas en la que la partición entre las cámaras derecha e izquierda del corazón falla al cerrarse poco después del nacimiento.

Los expertos explican que el foramen oval también es a menudo una patología casi invisible y que la mayoría de las personas que tienen este pequeño agujero entre las aurículas lo desconoce. Según los investigadores, la práctica actual de cerrar estas aberturas cardiacas deriva de los estudios que han demostrado una mayor incidencia del foramen oval en los pacientes de ictus.

Los científicos seleccionaron de forma aleatoria a 585 personas de 45 años o más procedentes de la población general del condado de Olmsted en Minnesota (Estados Unidos) que pasaron por una ecocardiografía transesofágica para detectar el foramen ovalado permeable. De este grupo, se detectó la condición en 140 personas, un 24,3 por ciento. Después de una media de seguimiento de 5,1 años, 41 sujetos experimentaron episodios cerebrovasculares como muerte por enfermedad cerebrovascular, ictus isquémico o ataque isquémico transitorio.

Después de ajustar los descubrimientos según la edad y enfermedades existentes de los pacientes no relacionadas con ictus, los científicos descubrieron que el foramen ovalado permeable no es un factor de riesgo independiente para el ictus. Los investigadores también descubrieron que no existían diferencias en el riesgo de ictus debido al tamaño del foramen ovalado en el estudio.

http://www.azprensa.com/

Saludos Afectuosos
Dr. José Manuel Ferrer Guerra

 

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martes, mayo 09, 2006

Las neuronas también pueden crecer en un cerebro adulto

Plos Biology 2006;DOI:10.1371/Journal.pbio.0040029 )
Investigadores del Massachusetts Institute of Technology (Estados Unidos) han descubierto que las neuronas son capaces también de crecer en un cerebro adulto, pese a lo que se creía hasta el momento, lo que puede tener implicaciones en el futuro para el reemplazo de neuronas dañadas en pacientes con lesiones medulares, según publica la revista “Public Library of Science” (PloS).

"Saber que las neuronas son capaces de crecer en el cerebro adulto supone una oportunidad para fomentar el proceso e investigar bajo qué condiciones se pueder hacer para que ocurra", explicó uno de los autores del estudio, la Profa. Elly Nedivi, del Fred and Carole Middleton.

Los científicos utilizaron un método llamado imagen por dos fotones para seguir a neuronas específicas durante varias semanas en las capas superficiales de la corteza visual de ratones vivos. Con la ayuda de una tecnología similar a la imagen de resonancia magnética pero a una resolución más fina, celular, los investigadores fueron capaces de crear la primera reconstrucción en tres dimensiones de neuronas al completo en la corteza adulta.

Los autores explican que en las imágenes en tres dimensiones las células se asemejan a plantas que brotan juntas. Algunas parecen ampliar sus extensiones entorno o se retraen al contacto con las células vecinas. De los distintos grupos de células sólo algunas de ellas cambian. En total el 14 por ciento mostraron modificaciones estructurales. Algunas veces no se producía ningún cambio en semanas y después aparecía un crecimiento repentino.

Según la Profa. Nedivi, la escala de cambio es mucho más pequeña que la que se produce durante el periodo crítico de desarrollo, pero la realidad es que continúa produciéndose. La científica cree que los resultados supondrán un cambio en la forma en la que los investigadores piensan sobre cómo se estructura el cerebro adulto.

La nueva tecnología de imagen permitió a los científicos controlar la dinámica de la estructura neuronal en el cerebro vivo para descubrir pruebas de reestructuración neuronal adulta en las poco conocidas y accesibles interneuronas inhibitorias.

"Quizás la red inhibitoria es donde se encuentre la capacidad para los cambios a gran escala; es más, este crecimiento está unido al uso, incluso como adultos, cuanto más utilicemos nuestras mentes, más robustas pueden llegar a ser", concluyó la Profa. Nedivi.


Saludos Cordiales
Dr. José Manuel Ferrer Guerra

 

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domingo, mayo 07, 2006

Descubren un origen biológico del miedo en partes del cerebro que se activan con el dolor

En el estudio los investigadores utilizaron técnicas de imagen para determinar la localización cerebral


Redacción, Madrid.- Investigadores de la Universidad de Emory en Atlanta (Estados Unidos) han localizado un origen biológico real del "miedo" en partes del cerebro activadas por el dolor. Las conclusiones del estudio se publican en la revista Science.

Durante el estudio con descargas eléctricas suaves administradas en los pies de algunos participantes, los investigadores identificaron la existencia de sujetos que no soportaban esperar el momento de la descarga y que preferían una sacudida mayor pero por la que tuvieran que esperar menos tiempo.

Los científicos utilizaron una técnica de imágenes cerebrales y descubrieron que la actividad neural en partes del sistema del dolor aumentaban en extremo en los que temían esperar el momento de la descarga pero no en los que no se mostraban temerosos ante la espera. La localización anatómica del "temor" sugiere que éste podría ser la atención del cerebro sobre el dolor que se prevé en vez de una respuesta de miedo o ansiedad.

Según George Loewenstein de la Universidad Carnegie Mellon en Pittsburgh, autor de un artículo que glosa el estudio, "la información de que la persona va a recibir una descarga eléctrica, como la descarga por sí misma, parece provocar angustia".

La idea de que las personas obtienen placer y dolor que procede directamente de la información, en vez de proceder de cualquier beneficio material que la información procure tiene implicaciones para la toma de decisiones en la atención clínica y el mercado de acciones, entre otras actividades económicas, señala Loewenstein.

http://www.azprensa.com/

 

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sábado, mayo 06, 2006

Las técnicas de neuroimagen aportan nuevos datos a la enfermedad mental

Entre las diez primeras causas de discapacidad en el mundo, las enfermedades mentales ocupan el cuarto puesto y suponen, aproximadamente, un coste social que oscila entre el 3 y el 4 por ciento del Producto Interior Bruto de cada país. Por este motivo una de las piezas claves para lograr un diagnóstico precoz de estos trastornos son las técnicas de neuroimagen, que se han desarrollado notablemente en los últimos años. Estos procesos determinan la actividad cerebral mediante cambios que se producen en el flujo sanguíneo cerebral. "Toda actividad del cerebro, sea patológica o no, se refleja en las pruebas de neuroimagen y con ellas se pueden investigar también procesos psicológicos no patológicos", asegura Juan José López Ibor, presidente y organizador del Congreso Centenario Juan J. López Ibor, que tendrá lugar en Madrid entre los días 19 y 22 de abril, y en el que se debatirán éste y otros temas relativos al diagnóstico y tratamiento de las enfermedades mentales.

Las técnicas de neuroimagen, entre las que se encuentran la PET (tomografía por emisión de positrones) o la fMRI (resonancia magnética funcional), reflejan cómo funciona el cerebro cuando está almacenando algún tipo de recuerdo. De esta forma se pueden observar, por ejemplo, las alteraciones que se producen en el cerebro de las personas con estrés postraumático o con trastornos obsesivos, en los que se han detectado "hallazgos característicos de los enfermos de esquizofrenia como la hiperactivación de una zona de la corteza cerebral", señala López Ibor.

Las técnicas de neuroimagen han facilitado el estudio de las enfermedades mentales haciendo posible la investigación de los cambios que se producen en el cerebro. Así, y como reconoce este especialista, "anteriormente se pensaba que los trastornos de ansiedad eran debidos a traumas infantiles y de pronto cambian los criterios de diagnóstico de esas enfermedades". Gracias a estas técnicas surgen nuevas teorías sobre el origen y tratamiento de las patologías mentales, y con ellas nuevos fármacos, lo que provoca el interés de la industria farmacéutica por la investigación de estos trastornos.

Otro de los temas que se tratarán en el Congreso Centenario Juan J. López Ibor es la prescripción de antipsicóticos de primera y segunda generación. En este sentido, los especialistas se decantan por los psicofármacos de segunda generación, que tienen menos efectos secundarios y que facilitan la tolerancia. "Los antipsicóticos tradicionales, llamados neurolépticos, paralizan el sistema nervioso y consiguen transformar a un enfermo psiquiátrico en un enfermo neurológico", explica López Ibor. Gracias a los antipsicóticos de segunda generación se reducen notablemente estos efectos extrapiramidales y los enfermos son más accesibles al tratamiento psicológico.




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