Salud Neurologica *

domingo, febrero 14, 2010

El cerebro de los que tienen TDAH podría ser un poco distinto

Investigadores señalan que el estrato ventral es de menor tamaño, lo que podría explicar la impulsividad

JUEVES, 11 de febrero (HealthDay News/DrTango) -- Un estudio reciente sugiere que parece existir una relación entre el trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) y anomalías en el sistema de recompensa del cerebro.

Investigadores españoles usaron IRM para escanear los cerebros de 42 niños que tenían TDAH y 42 niños sin señales de TDAH, y encontraron que el estrato ventral era más pequeño, sobre todo del lado derecho, entre los que sufrían de la afección. El estrato ventral incluye el núcleo accumbens, que mantiene los niveles de motivación cuando una persona comienza una tarea, y continúa manteniéndolos hasta que la tarea haya concluido.

El tamaño reducido del estrato ventral en los niños con TDAH se asoció con síntomas de hiperactividad e impulsividad, señalaron los investigadores.

El estudio se publicó hace poco en la revista Biological Psychiatry.

Estos hallazgos respaldan resultados de estudios anteriores en animales en que los investigadores identificaron una asociación entre el núcleo accumbens, la conducta impulsiva y la hiperactividad.

Los investigadores dijeron que parece que el TDAH no es causado sólo por alteraciones cerebrales que afectan a los procesos cognitivos, sino también por irregularidades cerebrales que causan problemas con la motivación.

http://healthfinder.gov/

 

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sábado, febrero 13, 2010

Podemos tratar obesidad mórbida y depresión con cirugía neuronal

"Podemos tratar obesidad mórbida y depresión con cirugía neuronal"

13.02.2010 El servicio de Neurocirugía cuenta con el personal y la técnica de estimulación cerebral que se precisa ·· El avance tiene la misma base que las operaciones de Parkinson implantadas en el Clínico, y que reducen en un 90% temblores o rigidez

El cerebro, además del corazón, es la parte más importante del cuerpo humano. De ahí, que las últimas investigaciones se dirijan hacia la cirugía de estimulación cerebral para tratar enfermedades como la depresión, la obesidad mórbida, los síndromes obsesivo-compulsivos, o incluso algunos casos de hipertensión arterial grave.

Estos avances que parecen de ciencia ficción, podrían no serlo en un futuro próximo en el hospital Clínico de Santiago. "Tenemos el personal y las técnicas precisas para realizar este tipo de intervenciones mañana mismo, una vez que los estudios con enfermos avalen resultados óptimos, señaló a este diario el doctor Miguel Gelabert, del servicio de Neurocirugía del hospital Clínico de Santiago.

El especialista, que acaba de regresar del Congreso Euroneuro, celebrado en Oporto, donde abordó ante expertos internacionales los avances obtenidos por el CHUS en la cirugía del Parkinson, asegura que "podríamos tratar a través de la estimulación cerebral profunda dolencias como la obesidad mórbida o las depresiones severas, de larga duración, y que no responden a los tratamientos habituales".

En lo que sí insiste el doctor Gelabert es que para poder comenzar con este tipo de cirugía neuronal "previamente tendríamos que contar con la total implicación del servicio de Psiquiatría, no sólo para que derivasen los candidatos a cada tipo de intervención, sino también para ayudar en el proceso pre y postoperatorio".

Sin embargo, advierte que "aunque se están dando grandes pasos, sobre todo en el tratamiento de la depresión severa y en el trastorno obsesivo compulsivo, hay que ser cautos y esperar a que se apliquen en más pacientes para ver el resultado global".

El doctor Miguel Gelabert explica que investigadores de la Universidad de Bonn ya han probado la estimulación cerebral profunda, a través de un marcapasos eléctrico. En este caso, los médicos implantaron electrodos en el núcleo accumbens del cerebro, una parte fundamental del circuito de recompensa, y que es el responsable de que se recuerden buenas experiencias.

El estudio se practicó en diez pacientes con depresión grave, que no habían experimentado mejoras tras seguir varias terapias psiquiátricas y farmacológicas. Tras la estimulación cerebral, la mayoría se recuperó.

En cuanto al trastorno obesivo compulsivo, el experto asegura que ya se están tratando con estimulación cerebral profunda unos cien pacientes en el mundo, algunos de ellos en hospitales españoles, en concreto de Madrid y Granada. Esta técnica consiste en introducir unos electrodos muy similares a los que se emplean en la cirugía de Parkinson.

Freno al apetito voraz

Por último, indica que en Estados Unidos están investigando este tipo de cirugía neuronal en pacientes con obesidad mórbida. Sin embargo, aunque los resultados en un principio fueron buenos, al lograr acabar con el apetito voraz, "recientemente se comprobó, al pasar un año de la intervención, que volvían a ganar peso". Pese a ello, asegura que "ha sido un gran paso y quizá se llegue a conseguir introduciendo mejoras en la técnica".

El servicio de Neurocirugía del CHUS es pionero en Galicia en cirugía del Parkinson, que se realiza con el paciente despierto, y que logra reducir hasta en un 90% los temblores y rigidez.

http://www.elcorreogallego.es/

 

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jueves, febrero 11, 2010

Científicos identifican el área del cerebro que teme perder dinero

Un estudio encontró que los que tienen daño en la amígdala no sienten aversión a las apuestas arriesgadas

MIÉRCOLES, 10 de febrero (HealthDay News/DrTango) -- Los investigadores señalan que han detectado el área del cerebro responsable del temor a perder dinero, un hallazgo que ofrece conocimiento sobre la conducta económica humana.

Los neurocientíficos concluyeron que la aversión humana a perder dinero está relacionada con la amígdala, una estructura que registra las emociones emocionales rápidas y tiene que ver con la depresión, la ansiedad y el autismo.

En el estudio participaron dos personas que tenían daño en la amígdala causado por una poco común enfermedad genética, y un grupo de control de voluntarios sin daño en la glándula. Se preguntó a los participantes si estaban dispuestos a aceptar diversas apuestas que involucraban pequeñas sumas de dinero.

Las dos personas con daño en la amígdala aceptaban apuestas arriesgadas con mucha mayor frecuencia que las del grupo de control y no mostraron aversión a la pérdida de dinero.

"La aversión a la pérdida de dinero ha sido estudiada en la economía conductual durante cierto tiempo, pero esta es la primera vez que se ha reportado pacientes que la carecen por completo", señaló el primer autor del estudio Benedetto de Martino, del Colegio Universitario de Londres, neurocientífico que es investigador visitante del Instituto de Tecnología de California, en un comunicado de prensa de Caltech.

"Pensamos que esto muestra que la amígdala es crítica para desencadenar una sensación de precaución contra las apuestas en que se podría perder", una función que podría ser similar al papel de la amígdala en el miedo y la ansiedad, señaló Colin Camerer, profesor de economía conductual de Caltech.

"La aversión a la pérdida también se ha observado en muchos estudios económicos, desde monos que intercambias fichas por comida hasta personas en programas de juegos de alta categoría, pero esta es la primera evidencia clara de una estructura cerebral especial responsable del miedo a dichas pérdidas", añadió.

El estudio aparece en la edición de esta semana de Proceedings of the National Academy of Sciences.

http://healthfinder.gov/

 

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martes, febrero 02, 2010

Recuperarse de una conmoción cerebral

Realizar ejercicio físico puede ayudar a recobrarse de los síntomas que aparecen después de un traumatismo cerebral

La conmoción cerebral causa cefalea intensa, alteración en los niveles de conciencia o pérdida del conocimiento, si bien esta última, aunque habitual, no se da en todos los casos. La conmoción es el resultado de caídas, actividades deportivas y accidentes automovilísticos. Por razones que se desconocen, entre el 5% y el 10% de las personas que sufren una conmoción tienen síntomas que persisten más allá de las seis semanas posteriores al golpe y no hay tratamiento con eficacia probada.

* Autor: Por NÚRIA LLAVINA RUBIO
* Fecha de publicación: 1 de febrero de 2010

Dolor de cabeza, mareos, vértigo, alteraciones de memoria, problemas para concentrarse y para dormir, inquietud, irritabilidad, apatía, depresión o ansiedad conforman el abanico de síntomas continuos que pueden darse después de sufrir una lesión cerebral por un golpe en la cabeza. Aunque este síndrome posconmoción es más común en las personas que, antes de la lesión, han tenido depresión o ansiedad.

Un estudio reciente de la Universidad de Buffalo (EE.UU.) afirma lo contrario. Según el trabajo, un programa de entrenamiento individualizado podría permitir a deportistas con síndrome de posconmoción volver a los terrenos de juego y a desempeñar de nuevo actividades cotidianas. Los investigadores han publicado sus resultados en la revista 'Clinical Journal of Sport Medicine', donde se detalla el programa de ejercicio progresivo desarrollado de forma individual para cada participante.

La característica principal es que debe realizarse en niveles de esfuerzo justo, sin favorecer las condiciones que desencadenan los síntomas. Los investigadores aseguran que este plan es seguro y que depende sólo del aumento progresivo del umbral de esfuerzo, a medida que los síntomas desaparecen.

Ejercicio sin síntomas

Los científicos han detectado que todos las personas que participaron, tanto deportistas como no, mejoraron con el tiempo. Sin embargo, los atletas fueron quienes se rehabilitaron más rápido. El régimen de entrenamiento al que les sometieron se basa en la hipótesis de que el sistema regulador responsable de mantener el flujo sanguíneo cerebral, que puede registrar algún tipo disfunción en las personas con una conmoción cerebral, se restaura mediante la práctica de ejercicio controlado, gradual y cuando el paciente no tiene síntomas.

Los investigadores desarrollaron su programa en 2004. El tipo de ejercicio inicial lo establecieron con la siguiente idea: si los síntomas del síndrome posconmoción se registran a una frecuencia cardíaca cercana a 140 pulsaciones por minuto, es adecuado establecer una frecuencia máxima cardiaca de 125, sin que afecte al paciente. Con esta idea, los investigadores pronto descubrieron que los atletas mejoraban mucho más rápido si ejercitaban. Para establecer el modelo de entrenamiento individualizado, se determinó, uno por uno, la intensidad del ejercicio a partir de la cual podían desencadenarse los síntomas.

Desde las líneas establecidas para cada participante, practicaron ejercicio en un 80% de intensidad, cada día y durante tres semanas. Después, se repitió la prueba. En la mayoría de los casos, los nuevos exámenes demostraron que los participantes podían trabajar a una intensidad mayor y se modificó el protocolo de ejercicio. Se siguió este mismo patrón hasta que los participantes pudieron ejercer sin problemas y sin experimentar ninguno de los síntomas asociados al síndrome. Todos retomaron el trabajo, la escuela o las actividades deportivas en un período de tres meses de programa de seguimiento.

Los datos sugieren, como esperaban los investigadores, que algunos de los síntomas están relacionados con la autorregulación cerebral alterada; después de este tratamiento, el cerebro fue capaz de retomar la regulación del flujo sanguíneo cuando la presión arterial aumentaba durante el ejercicio aeróbico gradual y progresivo. Los investigadores se han propuesto realizar un ensayo de mayor tamaño que incluya a un grupo de control para comprobar la posibilidad de que los síntomas se resuelvan de forma espontánea, sin intervención. Todos los participantes ya eran sintomáticos meses antes del tratamiento y no mejoraron por sí solos, de modo que están convencidos de que el programa de ejercicio fue la clave de su recuperación.

REDUCIR LAS POSIBILIDADES DE SUFRIR UNA CONMOCIÓN

Una de las causas más frecuentes de conmoción cerebral son las lesiones deportivas. Las prácticas de contacto, como el rugby, el boxeo y el jockey, se asocian a mayor riesgo de traumatismo craneoencefálico, incluso cuando se utiliza el equipo protector adecuado. También es posible una conmoción a consecuencia de una caída a pie, en bicicleta o al patinar, así como en un accidente de tráfico. La mayoría de acciones para evitar cualquier traumatismo craneal son de sentido común, sólo se requiere ser consciente de qué se hace y tomar precauciones: abrocharse el cinturón de seguridad cuando se viaja en coche y respetar todas las señales, o utilizar el equipo protector adecuado al montar en bici, patinar, esquiar y practicar deportes de contacto.

Está demostrado que acciones simples como éstas reducen de manera significativa las probabilidades de sufrir conmociones cerebrales. En el caso de los ciclistas, si se utiliza casco, el riesgo se reduce cerca de un 85%. Un estudio canadiense de 2009 publicado en la revista "Brain" afirmaba que los atletas que sufren uno o dos traumatismos cerebrales durante su vida deportiva revelan una disminución en sus procesos mentales y físicos (lentitud de movimientos) 30 años más tarde, a pesar de seguir con una vida saludable.

Hasta ahora, se había pensado que los síntomas de la conmoción se desarrollaban horas después del suceso. Los efectos a largo plazo no se habían estudiado. En esta investigación, se considera fundamental que los atletas estén mejor informados sobre los efectos acumulativos y persistentes de las conmociones en los procesos mentales y físicos, para que conozcan los riesgos asociados con el hecho de retomar el deporte.


http://www.consumer.es/

 

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