Archive for May, 2010

Un estudio halla que casi 1 de cada 5 supervivientes está en riesgo de otro ataque si los médicos no les recetan estos medicamentos

JUEVES, 27 de mayo (HealthDay News/DrTango) — A pesar de que existe una mayor probabilidad de que a los pacientes de accidente cerebrovascular de Estados Unidos se les recete estatinas, medicamentos que pueden salvar potencialmente vidas, después del alta hospitalaria, todavía más del 16 por ciento abandona el hospital sin llevarse estas recetas en la mano, según revela un nuevo estudio de gran tamaño.

Esto significa que casi uno de cada cinco pacientes de accidente cerebrovascular se expone innecesariamente al riesgo de sufrir otro accidente cerebrovascular, encontraron los investigadores, a pesar de la evidencia de que los pacientes que toman una estatina (como Crestor, Lipitor o Zocor) reducen sus probabilidades de tener un segundo ataque.

“Aproximadamente uno de cada diez pacientes de accidente cerebrovascular experimenta otro ataque en el plazo de una semana”, señaló el autor principal del estudio, el Dr. Bruce Ovbiagele, profesor asociado de neurología y director del Programa de Prevención del Accidente Cerebrovascular de la UCLA, del Departamento de Neurología del Centro de Accidente Cerebrovascular de la UCLA, en un comunicado de prensa. “El encuentro en el hospital proporciona una ventana de oportunidades para asegurar el inicio rápido y adecuado de tratamientos, como las estatinas, que podrían prevenir otro ataque”.

La instantánea más clara de los patrones de prescripción de estatinas se basa en datos de 2005 a 2007 sobre más de 173,000 pacientes de accidente cerebrovascular que fueron hospitalizados en Estados Unidos.

Los autores encontraron que el número de pacientes que recibía la receta de estatinas sí aumentó durante el periodo de estudio, al pasar de menos de 76 por ciento a cerca de 85 por ciento.

Sin embargo, Ovbiagele lamentó que una porción significativa no reciba las medicinas que necesita y que por tanto se enfrente al riesgo innecesario de un accidente cerebrovascular recurrente. También señaló que algunos tipos de pacientes, así como los de lugares determinados, eran mucho menos propensos a recibir la receta del medicamento que otros.

“Por ejemplo, las mujeres tenían un 13 por ciento menos de probabilidades de recibir la receta de una estatina en comparación con los hombres”, escribió, “mientras que en los hospitales del sur había un 34 por ciento menos de probabilidades de dar de alta a un paciente de accidente cerebrovascular con la receta de una estatina en comparación con los hospitales del oeste”.

Ovbiagele y su equipo informa sobre los hallazgos el 27 de mayo en la edición actual en línea de Stroke:Journal of the American Heart Association.

healthfinder.gov

Clip7: Un mundo de entretencion e informacion

Aspirina, benéfica pero con medida

Written by neurologica on Friday, May 21st, 2010 in Salud Neurologica.

Si bien la aspirina ha representado uno de los grandes logros de la medicina mundial, la sobredosis puede provocar efectos indeseables, afirmó el presidente de la Sociedad Mexicana de Aterosclerosis, Emilio Exaire Murad.

En entrevista en el marco del 106 aniversario del descubrimiento del ácido acetilsalicílico, en Alemania, el nefrólogo precisó que en la actualidad continúa la investigación de los beneficios terapéuticos de este fármaco y se estudia su uso para tratar a pacientes diabéticos y a enfermos de cáncer y con Alzheimer.

Destacó que ha quedado totalmente comprobado que la aspirina puede prevenir eventos cardiovasculares y cerebrales, por lo cual es estupendo para evitar un infarto.

En la prevención secundaria, dijo, evita la trombosis hasta en 70%, es decir, la formación de coágulos localizados que luego circulan en el interior de los vasos sanguíneos y a la larga provocan un ataque cardiaco o un derrame cerebral.

Además, si se administran pequeñísimas dosis de aspirina a diabéticos que tiene muchas alteraciones en la coagulación de la sangre, se logra prevenir el deterioro vascular, tanto a nivel coronario como oftálmico, renal o arterial.

En los últimos años, comentó el cirujano que realizó en México el primer trasplante de riñón, se investiga el efecto de diversas sustancias antiinflamatorias en el cáncer de colon con el suministro de aspirina, sin embargo, este protocolo aún no ha comprobado una contribución de ésta para mejorar la inflamación.

Desafortunadamente, dijo, la aspirina actúa en las postaglandinas malas que favorecen la coagulación, aunque no altera las buenas que permiten la vasodilatación, pues tendría un efecto inverso al de otros antiinflamatorios.

Explicó que su acción es local a nivel de divertículos, en el caso del colon, y agregó que se suministra a un amplio grupo de pacientes, no sólo con cáncer sino con Alzheimer, pues evita el deterioro cerebral.

Exaire Murad precisó que por ello se debe esperar a que los científicos determinen si realmente la aspirina puede contribuir eficazmente a mejorar la salud de los pacientes.

Sin embargo, añadió, a pesar de las bondades terapéuticas de la aspirina, la gente en general consume este medicamento en forma indiscriminada, porque le produce una sensación de bienestar.

Además, continuó, para sentirse bien mucha gente ingiere por las mañanas dosis “elevadísimas” con refresco de cola, que contiene altos niveles de fósforo, que incrementan más su acción.

En el largo plazo, precisó, los efectos benéficos de la aspirina se vuelven maléficos, porque además de producir sangrado en diversos órganos del cuerpo, entre ellos el estómago y el cerebro, puede provocar daño a nivel renal, cardiaco y cerebral.

Comentó que una de las primeras causas de nefropatía es el consumo de analgésicos, porque la gente toma “dosis de caballo”, kilos de aspirina en un año, esto es: consume de tres a cuatro gramos al día, que en un mes son 120 gramos y en un año se convierten en alrededor de kilo y medio.

Por ello, exhortó a la población a no abusar de un medicamento extraordinariamente útil y vigilar siempre que el uso de la aspirina no esté produciendo algún efecto indeseable, pues uno de los primeros síntomas son los moretones, que se deben a que las plaquetas no se adhieren más allá de lo deseable y producen pequeñas hemorragias.

En el caso de los enfermos diabéticos, las personas que desean prevenir un infarto tomando dosis bajas y diarias de aspirina, así como en el caso de otras enfermedades que producen dolor, recomendó acudir al médico para que éste indique con que frecuencia y cantidad se debe ingerir.

(Notimex)


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Un estudio halla que luego de 4.5 horas, las probabilidades de una buena recuperación se reducen de manera drástica y aumenta el riesgo de morir

Por Steven Reinberg
Reportero de Healthday

JUEVES, 13 de mayo (HealthDay News/DrTango) — Investigadores escoceses aseguran que los pacientes que reciben alteplasa (tPA), un anticoagulante, en un plazo de 4.5 horas desde el momento en que sufren un accidente cerebrovascular, les va mucho mejor que a los pacientes que reciben el medicamento después.

Se sabe que tratar un accidente cerebrovascular más pronto es mejor que después, pero los investigadores anotaron que este estudio muestra por primera vez que hay daño significativo si se comienza el tPA 4.5 horas después.

“El beneficio de administrar este tratamiento para el accidente cerebrovascular continúa si comenzamos incluso 4.5 horas después”; señaló el Dr. Kennedy R. Lees, investigador líder del departamento de medicina y terapéutica del Instituto Gardiner del Hospital Western de Glasgow.

“No hay un beneficio neto para los pacientes si se inicia el tratamiento después de 4.5 horas. Pero si comienza el tratamiento luego de 4.5 horas, más pacientes morirán”, agregó.

“Comenzar una hora después es mejor que comenzar dos horas después, que es mejor que tres horas, que es mejor que 4.5 horas”, explicó.

El beneficio derivado del tratamiento precoz del tPA es prolongado, señaló Lees.

“Es un beneficio que podemos medir tres meses después”, dijo. “Entonces, lo que recibimos es una función mejorada a largo plazo. Es más probable que no tengan síntomas y más probable que, si los tienen, puedan hacer cosas por sí mismos o necesiten menos ayuda. Se reduce en gran medida la discapacidad simplemente iniciando el tPA algunos minutos antes”.

Su informe aparece en la edición del 15 de mayo de The Lancet.

Para el estudio, el equipo de investigación recolectó datos de 3,670 pacientes en ocho ensayos que investigaron la manera en que los beneficios y los riesgos del tPA cambiaron según el momento en que se administró el medicamento luego de que ocurre el accidente cerebrovascular.

Los investigadores hallaron que cuando se administraba tPA en un plazo de 4.5 horas, las probabilidades de un resultado positivo eran buenas. Sin embargo, cuando el medicamento se administraba posteriormente, las probabilidades de una fuerte recuperación se reducían rápidamente.

De hecho, los pacientes que recibieron tPA en un plazo de noventa minutos después de sufrir un accidente cerebrovascular tenían 2.5 veces más probabilidades de recuperarse bien, comparados con los que no recibieron el medicamento. Además, los investigadores hallaron que los pacientes que recibieron tPA 4.5 horas después del accidente tenían un 22 por ciento de probabilidades de buena recuperación, frente a los pacientes que nunca recibieron tPA.

Lees y sus colegas también hallaron que los pacientes que recibieron el medicamento luego de 4.5 horas desde el accidente cerebrovascular tenían más probabilidades de morir.

Estos hallazgos implican que los pacientes tienen más tiempo de llegar al hospital, señaló Lees. “El mensaje para los médicos es que no podemos desperdiciar ni un segundo cuando el paciente llega para comenzar el tratamiento, por lo que hay más tiempo para los pacientes y menos tiempo para los médicos”.

El Dr. Steven R. Levine, profesor de neurología de la Facultad de medicina Mount Sinai de la ciudad de Nueva York y coautor de un editorial acompañante en la revista, estuvo de acuerdo en que “cuanto más pronto se inicie el tratamiento para el accidente cerebrovascular, más probable será que presente discapacidad mínima o ninguna por su causa”.

Por cada noventa minutos de espera para recibir tratamiento, se reducen las probabilidades de una buena recuperación en dos veces, anotó. “Por cada diez minutos de espera, mueren unos veinte millones de neuronas”, aseguró Levine.

Todos necesitan saber acerca de los accidentes cerebrovasculares y lo que hay que hacer, señaló Levine. Lo primero es llamar al 911, sentenció.

“Tiempo perdido es cerebro perdido. Ese es realmente el mensaje”, puntualizó.

Otro experto, el Dr. Larry B. Goldstein, director del Centro Duke para el accidente cerebrovascular de la Universidad de Duke, señaló que “este análisis combinado coincide con análisis anteriores basados en una cantidad menor de ensayos y refuerza el beneficio de tratamiento con tPA en pacientes de accidente isquémico agudo cuidadosamente seleccionados”.

También refuerza la necesidad de comenzar el tratamiento lo antes posible luego de la aparición de los síntomas, aseguró Goldstein.

“Aunque los pacientes seleccionados podrían derivar beneficios hasta 4.5 horas después de la aparición de los síntomas, las probabilidades de beneficio son mucho mayores si el tratamiento puede comenzar antes. Los centros de atención primaria del accidente cerebrovascular están organizados para evaluar y tratar a pacientes de accidente cerebrovascular de manera expedita. Tiempo ganado es cerebro ganado”, concluyó.

healthfinder.gov

Detectar el aneurisma cerebral

Written by neurologica on Thursday, May 6th, 2010 in Salud Neurologica.

Descubrir a tiempo la rotura de una arteria cerebral evita la muerte casi segura del paciente

Los aneurismas son una dilatación anómala en arterias o venas. Afectan a personas que tienen alrededor de 50 años y, en especial, a mujeres. Se desconoce la causa que los origina, pero se sabe que se desarrollan con la edad y que, a menudo, se asocian a otras enfermedades y a hábitos insanos. Cuando se localizan en las arterias cerebrales y éstas terminan por romperse, un suceso tan inesperado como repentino, causan hemorragias de pronóstico muy grave, con gran impacto económico y social. En estos casos, la actuación inmediata en los 30 minutos siguientes es clave para evitar el fallecimiento del paciente.

* Autor: Por NÚRIA LLAVINA RUBIO
* Fecha de publicación: 12 de abril de 2010

Actuar media hora después de la ruptura supone casi siempre una muerte segura. Si bien la mayoría de los dolores de cabeza son inofensivos, en ocasiones pueden esconder patologías subyacentes, como un aneurisma. A menudo, antes de su ruptura no se detectan síntomas, aunque en un 40% de los casos hay señales premonitorias, como dolor intenso detrás del ojo, cefalea, parálisis de algún nervio craneal, náuseas o vómitos.

Detectar e intervenir

Los aneurismas tienen que crecer de tres a diez milímetros antes de causar síntomas. A veces, por casualidad, se detectan en una simple exploración radiológica o con ultrasonido y, si se tratan con anticipación, se puede evitar su ruptura, si bien no es tarea fácil. Cuando esto sucede, con el objetivo de controlar los síntomas y prevenir futuros sangrados (tras una hemorragia inicial, el 30% vuelve a sangrar durante el primer mes), se prescribe un tratamiento con fármacos y cirugía. La finalidad de la intervención quirúrgica es cerrar la base del aneurisma con grapas, suturas u otros materiales para impedir el flujo de sangre a través de la dilatación.

Otra opción menos invasiva, y en la actualidad más utilizada, es la reparación endovascular. En esta intervención, se introducen a través del vaso arterial unas pequeñas espirales o stents que llegan hasta el interior del aneurisma. Esto provoca la formación de un coágulo y previene el sangrado posterior. La punción se realiza en la zona inguinal y el catéter que colocará el stent se guía a través de rayos X.

El avance de las intervenciones mínimamente invasivas ha permitido duplicar el número de operaciones a pacientes con síntomas y sin hemorragia. Todas ellas se enmarcan en el campo de la neurorradiología intervencionista, orientada al tratamiento de enfermedades del sistema nervioso central, médula espinal, columna vertebral y región de la cabeza y cuello. Las nuevas técnicas de angiografía cerebral (tomografía  computarizada vascular o escáner) o de resonancia magnética también contribuyen a este avance.

Expertos del Hospital Clínico San Carlos, de Madrid, han señalado las bondades de un nuevo angiógrafo biplano de última generación, un aparato de rayos X que permite obtener imágenes en tiempo real de la actividad en el sistema vascular y realizar procedimientos terapéuticos para corregir algunas obstrucciones endovasculares. Es tal su especificidad, que permite explorar las arterias coronarias, cerebrales y de las extremidades inferiores. Antes, para cada sector del sistema vascular se requería un equipo específico.

Variaciones genéticas

Por sus terribles consecuencias, la búsqueda de exámenes diagnósticos que puedan identificar a las personas con alto riesgo de desarrollar síntomas de aneurisma es de vital importancia. Un trabajo internacional reciente, coordinado en la Universidad de Yale (EE.UU.) y publicado en la revista “Nature Genetics”, ha descubierto tres factores genéticos que predisponen al desarrollo de aneurisma cerebral. Es el mayor estudio de asociación de genoma completo centrado en la dolencia, llevado a cabo en una cohorte de más de 6.000 pacientes y más de 14.000 personas europeas y de Japón.

Con estas tres nuevas variaciones, son ya cinco las regiones del genoma que se conocen por predisponer a este trastorno, que afecta a 500.000 personas alrededor del mundo cada año. Los científicos han determinado que cuando una persona reúne todas las variaciones descubiertas, tiene de cinco a siete veces más riesgo de sufrir un aneurisma que el resto de la población. Este trabajo se enmarca en el proyecto @neurIST, creado en 2006 e integrado por 12 países con el objetivo de mejorar el tratamiento individual de los aneurismas cerebrales. Los especialistas esperan ponerlo en práctica a corto plazo.

También insisten en que, además de los factores de riesgo genéticos, hay otros adquiridos -y algunos modificables- de gran importancia, como el consumo de alcohol, la aterosclerosis (acumulación de grasa en la pared interna de una arteria), el hábito tabáquico, el consumo de drogas, la hipertensión, los traumatismos craneales o las infecciones.

RELACIÓN CON LA MUERTE SÚBITA

A pesar de que la mayoría de fallecimientos por muerte súbita se deben a un infarto de miocardio (80%-90%), un porcentaje cada vez más elevado tiene su origen en un aneurisma. El término muerte súbita se ha popularizado tras la muerte de un número considerable de deportistas jóvenes (sobre todo futbolistas), en apariencia sanos. Otras causas no cardiovasculares de muerte súbita son, además de las relacionadas con el consumo de sustancias prohibidas (dopaje), los traumatismos en el tórax que afectan al corazón (como un golpe durante el juego), la deshidratación, el asma o los traumatismos craneoencefálicos.

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