Salud Neurologica *

miércoles, octubre 14, 2009

El papel del glutamato en la fibromialgia

Un exceso de este neurotransmisor en el cerebro podría alterar la percepción del dolor persistente en músculos y articulaciones

La fibromialgia es un problema de salud cada vez más frecuente, pero de origen todavía incierto. Las líneas actuales en la investigación de esta enfermedad se centran en la posible relación con la concentración de glutamato en el cerebro. Los resultados señalan que en una cantidad excesiva puede ser tóxica. Este desequilibrio altera la comunicación correcta entre neuronas -células nerviosas-, que distorsiona la percepción y modifica el umbral del dolor, síntoma principal de la enfermedad.

* Autor: Por TERESA ROMANILLOS
* Fecha de publicación: 8 de octubre de 2009

La investigación del glutamato como causa del dolor en la fibromialgia ha despertado la curiosidad y el interés de la comunidad científica. Un estudio reciente que analiza su influencia en el dolor relacionado con esta patología concluye que los pacientes con fibromialgia tienen niveles mayores de este neurotransmisor en algunas regiones del cerebro.

¿Qué es el glutamato?

El glutamato es un aminoácido, una de las piezas básicas para la vida y que configuran, sobre todo, las proteínas. Los aminoácidos se unen entre ellos y forman una cadena que se pliega sobre si misma hasta constituir una proteína funcional. Sin embargo, no todos son proteicos, ya que con frecuencia desempeñan otras funciones metabólicas. Éste es el caso del glutamato, que también actúa, en su forma libre, en numerosas vías metabólicas.

Es un precursor de otras moléculas, tales como los ácidos nucleicos (ADN). A su vez, sirve como fuente energética para muchas células de la mucosa intestinal y del sistema inmunitario, participa como transportador de nitrógeno entre diferentes órganos y desempeña un papel fundamental en las sinapsis (comunicación) de las neuronas. En relación con la fibromialgia, su actuación en el desarrollo de la patología está determinada por su función como neurotransmisor, moléculas orgánicas que transmiten información a través de las neuronas, en un proceso denominado sinapsis.

Una neurona se excita y libera el neurotransmisor al exterior de la membrana de su axón terminal, de modo que la siguiente neurona lo detecta gracias a unos receptores situados en sus dendritas, se excita y transmite el estímulo a la siguiente neurona. El proceso se repite de manera sucesiva. El cerebro es capaz de enviar información a todo el organismo y, gracias a una compleja red de neuronas, tiene memoria.

Más glutamato, más dolor

En la investigación, titulada "Incremento de los compuestos de glutamato en el cerebro de los pacientes con fibromialgia: un estudio mediante resonancia espectroscópica", participaron 60 mujeres, 30 de ellas afectadas de fibromialgia, cuyos cerebros se examinaron mediante resonancia espectroscópica. El objetivo fue analizar las principales estructuras cerebrales: la corteza prefrontal, el tálamo y las amígdalas de ambos hemisferios. El glutamato participa en la transmisión de los estímulos de las terminaciones nerviosas de modo que, según los autores, un exceso provoca una disfunción neuronal que conlleva un mal funcionamiento del sistema nociceptivo (que percibe el dolor).

Las conclusiones defienden que los niveles altos de compuestos de glutamato en el tálamo izquierdo están relacionados con la intensidad del dolor y la sensación de fatiga. Los investigadores hallaron también una alta concentración de otro compuesto denominado Inositol (Ins) en ambas amígdalas. Éste es un componente fundamental de las membranas cerebrales y participa en el sistema nervioso, por lo que se asocia a la percepción del dolor.

Pero las indagaciones sobre el glutamato y la fibromialgia no terminan aquí. Un estudio realizado en EE.UU. y publicado en la revista "Arthritis and Rheumatism" relaciona la enfermedad con los niveles del neurotransmisor de una región cerebral conocida como ínsula. Los científicos de la Universidad de Michigan utilizaron espectroscopia de resonancia magnética por protones y hallaron que el glutamato de esa región era la causa de su sobreexcitación. Por este motivo, redujeron los niveles de glutamato en los pacientes afectados y constataron que el dolor decrecía. Ambos descubrimientos abren las puertas a un nuevo mercado de fármacos y a nuevas líneas de investigación para el tratamiento de esta dolencia.

CONDIMENTO ALIMENTICIO

El glutamato se utiliza también como condimento alimenticio. Es un aditivo autorizado que se usa como conservante y saborizante en muchos alimentos salados, platos preparados (como sopas de sobre), cubitos de caldo, aliños para ensaladas, mezclas de especias y precocinados (pizzas, canelones y lasañas). El glutamato monosódico (E-621) es un potenciador del sabor que actúa sobre unos receptores específicos de la lengua y que otorga a los alimentos un gusto especial denominado umami, que significa "gusto sabroso" en japonés. Su sabor es similar al de la carne.

A pesar de que se le atribuye un efecto negativo en la salud de personas sensibles al aditivo, numerosas investigaciones han llegado estos últimos años a la conclusión de que el glutamato es seguro y práctico como condimento. Incluso, al encontrarse de manera natural en alimentos frescos, se ha determinado que no es necesario establecer un consumo máximo diario. Esta reacción, conocida como "síndrome del restaurante chino", es habitual en personas que comen de manera habitual platos orientales, más por ser ricos en marisco, frutos secos, especias y hierbas, que por el propio glutamato en sí.

http://www.consumer.es/

 

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sábado, octubre 03, 2009

Más víctimas de accidente cerebrovascular reciben terapia para destruir coágulos

Un estudio halla que, aún así, muchos otros acuden al hospital demasiado tarde para beneficiarse

Por Ed Edelson
Reportera de Healthday

JUEVES, 1 de octubre (HealthDay News/DrTango) -- Un estudio reciente señala que más víctimas de accidente cerebrovascular están recibiendo un medicamento para salvar sus cerebros, al activador del plasminógeno tisular (tPA), pero muchos otros no están llegando a los hospitales con suficiente tiempo para beneficiarse del tratamiento.

Los investigadores de la Universidad de Duke revisaron los registros de 428 personas que llegaron a centros de accidente cerebrovascular en 2001 y 481 personas tratadas en esos centros en 2004. En ambos años, apenas el 37 por ciento llegó dentro de las dos horas siguientes al inicio de los síntomas.

Aún así, el 37.5 por ciento de los que llegaron durante la ventana de dos horas recibieron terapia anticoagulante con activador del plasminógeno tisular en 2004, en comparación con apenas el 14 por ciento en 2001.

"Es un arma de doble filo", señaló el Dr. Larry B. Goldstein, autor del estudio y director del Centro del accidente cerebrovascular de la Universidad de Duke en Durham, Carolina del Norte. Su informe aparece en la edición del 1 de octubre de Stroke.

"La organización del accidente cerebrovascular agudo en hospitales mejoró, por lo que más pacientes en realidad reciben tratamiento. La mala noticia es que la proporción de pacientes que llegan a tiempo no ha cambiado"; dijo.

El estudio "halla un problema importante", aseguró Judith H. Lichtman, autora líder del estudio y profesora asociada de epidemiología de la Universidad de Yale. "Necesitamos hacer un mejor trabajo para lograr que la gente identifique a los pacientes de accidente cerebrovascular y los lleve a un hospital lo más rápido posible".

La American Stroke Association y la American Heart Association (ASA/AHA) actualmente recomiendan que el tratamiento con tPA comience antes de tres horas después de la aparición de los síntomas de accidente cerebrovascular. Debido a que el tiempo es necesario para evaluar la elegibilidad de los pacientes para el medicamento, las directrices hacen un llamado para lograr que la llegada al hospital sea dos horas después de la aparición de los síntomas.

Recientemente, sin embargo, un estudio señaló que esa ventana podría hacer aún más amplia. En ese caso, los hallazgos, de que el beneficio del tratamiento con tPA puede superar el riesgo del sangrado perjudicial para el cerebro si la terapia comienza cuatro horas y media después de la aparición de los síntomas, han llevado a ASA/AHA a decir que se puede hacer terapia tardía para "pacientes seleccionados".

El estudio de la Duke señaló que la mitad de los que fueron llevados a los centros de accidente cerebrovascular llegan dentro de las tres horas siguientes a la aparición de los síntomas, aseguró el Dr. Brian Silver, profesor asistente de neurología de la Universidad Estatal Wayne que trabaja en el Hospital Henry Ford, ambos en Detroit. "Si se expande la ventana del tPA, se lograría el tratamiento del cincuenta por ciento", aseguró Silver, vocero de ASA/AHA.

Aún así, no está claro si otras organizaciones médicas apoyarían una ventana más grande para la terapia con tPA. El asunto más importante es lograr que la gente llegue a los hospitales a recibir tratamiento más pronto, pues el daño cerebral aumenta constante y continuamente", aseguró Silver.

"Necesitamos lograr que los pacientes sean tratados lo antes posible", sostuvo.

"Necesitamos educar a la gente, así como a los miembros de la familia, de la gente que está en riesgo de accidente cerebrovascular, para que tengan en cuenta los síntomas y respondan rápidamente", aseguró Goldstein.

Entre los síntomas de alerta de un accidente cerebrovascular pueden estar debilidad repentina del rostro, el brazo o la pierna, en particular de un sólo lado del cuerpo; confusión repentina o dificultad para hablar; dificultad repentina para ver; mareo o pérdida del equilibrio; o un dolor de cabeza intenso y repentino.

No es posible saber si los tiempos de llegada han cambiado desde 2004, el último año para el que existe tratamiento para el accidente cerebrovascular, aseguró Lichtman. "Lo que este estudio nos muestra es lo importante que es monitorizar las tendencias con el tiempo para determinar qué tan bien nos va con los pacientes y con el sistema", dijo.

Con un mejor sentido de esas tendencias, "podemos enfocarnos en mejorar la atención y el resultado", agregó.

http://healthfinder.gov/

 

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jueves, octubre 01, 2009

El riesgo de demencia es más alto para los jugadores de la NFL

Por Steven Reinberg
Reportero de Healthday

MIÉRCOLES, 30 de septiembre (HealthDay News/DrTango) -- Los ex jugadores profesionales de fútbol americano tienen índices mucho más altos de enfermedad de Alzheimer y de otras afecciones relacionadas con la memoria que la población general, según plantea un nuevo estudio encargado por la Liga Nacional de Fútbol Americano (National Football League, NFL).

Y los jugadores retirados entre los 30 y 49 años son 19 veces más propensos a luchar contra problemas de memoria que otros hombres de edad similar que nunca jugaron fútbol americano profesional, halló el estudio.

Los hallazgos podrían tener implicaciones que vayan mucho más allá de la NFL, que ha dicho en el pasado que no hay investigaciones confiables para establecer la prueba de problemas cognitivos entre ex jugadores.

Las lesiones de cabeza son comunes entre jugadores de secundaria y de la universidad. El quarterback (mariscal de campo) estelar de la Universidad de Florida, Tim Tebow, el mejor jugador universitario del país del año pasado, sufrió una lesión en la cabeza durante un juego el sábado que le dejó temporalmente inconsciente en el campo de juego. Todavía el martes seguían haciéndoles exámenes después de la conmoción cerebral.

Y un estudio publicado el año pasado en la revista The American Journal of Sports Medicine examinó las lesiones de cabeza graves entre jugadores de fútbol americano entre 1989 y 2002. Los investigadores encontraron que los jugadores de secundaria tenían más del triple de riesgo de sufrir traumas catastróficos en la cabeza en comparación con los jugadores universitarios. Los atletas de secundaria sufrían 0.67 lesiones de este tipo por 100,000 jugadores, en comparación con 0.21 lesiones por 100,000 jugadores universitarios.

El nuevo estudio de ex jugadores profesionales aún no ha sido evaluado por expertos, pero los resultados son similares a los de otros estudios recientes que sugieren una relación entre la demencia y las lesiones de cabeza. Los resultados del nuevo estudio, realizado por el Instituto de Investigación Social de la Universidad de Michigan, se publicaron por primera vez el miércoles en The New York Times.

"Los incidentes individuales de conmoción cerebral o de lesiones en la cabeza con pérdida de conciencia son un factor de riesgo bien establecido para la aparición posterior de la enfermedad de Alzheimer, según grandes proyectos epidemiológicos", señaló Greg Cole, profesor de medicina y neurología de la Facultad de medicina David Geffen de la Universidad de California en Los Ángeles.

"Generalmente, se ha encontrado que las lesiones en la cabeza más o menos duplican el riesgo de desarrollar demencia", agregó Cole, que también es director asociado del Centro de Investigación de la Enfermedad de Alzheimer Mary S. Easton. "Sin embargo, si las víctimas tienen también el factor de riesgo genético más común [ApoE4], presente en el veinte por ciento de la población y que incrementa de forma similar el riesgo por sí mismo, el riesgo combinado es mucho más alto, de alrededor de diez veces o más. Los estudios de modelos en animales muestran que esta relación es probablemente causal porque la lesión en la cabeza puede acelerar realmente la patología del Alzheimer. Todo esto deja claro a los expertos que estudian la enfermedad de Alzheimer que en los individuos que tienen algún riesgo genético preexistente para el Alzhéimer, las lesiones constantes en la cabeza podrían aumentar la probabilidad de la demencia".

En la encuesta de la NFL, los investigadores de Michigan contactaron por teléfono a 1,063 jugadores retirados a finales del año pasado. A los jugadores, que tenían que haber jugado al menos tres temporadas para calificar para la encuesta, se les hizo una serie de preguntas sobre salud, bienestar financiero y satisfacción con la vida. La mayoría de las preguntas provenían de la Encuesta Nacional de Entrevistas de Salud estándar. De ese modo, las respuestas se podían comparar con los datos recopilados previamente de la población general. En algunos casos, la esposa de los jugadores tenía que responder las preguntas.

Los investigadores de Michigan encontraron que, entre los jugadores de 50 años o más, el 6.1 por ciento dijo que había recibido un diagnóstico relacionado con la demencia, una tasa cinco veces más alta que la media nacional de 1.2 por ciento.

Los jugadores de 30 a 49 años tenían una tasa de diagnóstico relacionado con la demencia de 1.9 por ciento, 19 veces más alta que la media nacional de 0.1 por ciento, de acuerdo con la encuesta.

Los autores del estudio reconocieron que las entrevistas telefónicas no eran un método científico infalible para determinar las tasas de demencia diagnosticada.

El Dr. Daniel P. Perl, director de neuropatología de la Escuela de Medicina Mount Sinai de la ciudad de Nueva York, declaró al Times que encontraba que la nueva encuesta era relevante. "Creo que complementa lo que otros han encontrado, de que al parecer existe un problema cognitivo en un grupo de jugadores de la NFL a una edad relativamente joven", apuntó.

Greg Aiello, vocero de la Liga Nacional de Fútbol Americano, dijo que el número de ex jugadores que informa sobre problemas "no es tan grande en términos de la población general".

Aiello también señaló que la encuesta telefónica "no es necesariamente confiable. Es un autoinforme y en el caso de algunos, era la esposa quien respondía, porque el marido no estaba en buena forma".

"Amerita más investigación, y eso es lo que estamos haciendo ahora y lo que seguiremos haciendo en el futuro", dijo y además agregó que "hacemos todo lo posible por reducir y gestionar adecuadamente las conmociones cerebrales en nuestros jugadores, desde cambios de reglas hasta directrices para el manejo de las conmociones cerebrales. No estamos restando importancia al problema".

Sean Morey, un jugador de Arizona Cardinals que ejerció presión para la investigación de lesiones cerebrales, aseguró al Times: "Esta investigación va mucho más allá de nosotros los jugadores profesionales, tiene que ver con los jóvenes de secundaria en 2011 que tal vez no mueran en el campo de juego por ignorar los riesgos de una conmoción".

El Dr. Halinder S. Mangat, profesor asistente de neurología clínica de la Facultad de medicina Miller de la Universidad de Miami, dijo que "hay estudios en niños que demuestran que si se tiene una o varias conmociones a una edad temprana, los niños al crecer tendrán algún problema cognitivo".

"Esto aplica para los jugadores de fútbol americano", dijo Mangat, "porque su primer contacto no es en la NFL. Es una trayectoria profesional, de modo que los jugadores empiezan a jugar a una edad muy joven", y añadió que las conmociones tienen un efecto acumulativo en el cerebro.

Otro experto resaltó que los peligros de la conmoción cerebral podrían ser más marcados en jugadores muy jóvenes.

"Una de las preocupaciones principales es si las conmociones cerebrales en los niños son iguales que en los adultos", planteó el Dr. Christopher Giza, profesor asociado de neurología pediátrica en la Universidad de California de Los Ángeles. "Tiene el potencial para ser un problema significativo. Parece que el cerebro de los más jóvenes es más sensible a estos tipos de lesiones".

Giza apuntó que recuperarse de una conmoción cerebral se toma entre una semana y diez días. "Si le da al cerebro el tiempo prudente para que vuelva a ser el de siempre, quizá no hayan consecuencias a largo plazo o tal vez éstas se pueden minimizar", señaló. "Pero si se sufre una segunda o tercera lesión antes de que el cerebro se recupere del todo, es probable que el riesgo de un problema acumulativo se amplifique".

Giza advierte a los padres y entrenadores que puede ocurrir una conmoción cerebral aunque el niño no pierda el conocimiento. Aunque haya una reducción temporal del conocimiento, podría haber una conmoción cerebral, advirtió.

"Aunque el individuo no presente síntomas, tales como dolor de cabeza, mareos, confusión, náuseas, inestabilidad, no debería volver al campo de juego", enfatizó Giza. Cuando los síntomas desaparezcan pueden hablar con su entrenador para volver a practicar el deporte, y esto no quiere decir que sea el mismo día de la desaparición de los síntomas.

Mangat dijo que cuando los jugadores llegan a la NFL, donde la seguridad se toma más en serio por el dinero involucrado, el daño cerebral puede que ya haya ocurrido. "Se deberían exigir pruebas neurofisiológicas regulares antes de que un joven entre a formar parte de un equipo universitario o de uno profesional para poder advertir a alguien que empiece a mostrar algún deterioro", dijo.

El estudio de la Universidad de Michigan no se limitó a la salud mental. De acuerdo con los autores, la encuesta encontró que los "jugadores retirados estaban en muy buena posición por lo general. Estaban satisfechos con su vida y conectados profundamente con sus redes y comunidades sociales. Su historial de salud física [incluidas las bajas tasas de tabaquismo y los altos niveles de actividad física] es obvio en sus menores tasas de diabetes y enfermedad cardiovascular. En la mayoría del resto de problemas físicos, tenían un estado de salud similar o mejor que la población general. Sin embargo, sí tenían tasas más altas de artritis, e informes de dolor y problemas de movilidad que la población general".

La NFL publicó su declaración sobre la encuesta el miércoles: "El propósito principal era analizar más de cerca el estado general de los jugadores retirados e identificar áreas específicas en las que pudiéramos atender aún más sus necesidades. La encuesta encontró que jugar en la NFL fue una experiencia muy positiva para la mayoría de los jugadores retirados y que tenían en general una condición financiera y física muy buena".

La declaración también respondió al hallazgo de la demencia: "La encuesta no establece ninguna relación entre las conmociones cerebrales y los trastornos de memoria. La conmoción cerebral como uno de los múltiples factores potenciales de los trastornos de la memoria está siendo estudiada por toda la comunidad médica, incluido nuestro propio estudio sobre los efectos a largo plazo de las conmociones cerebrales sobre los jugadores retirados. Mientras tanto, nuestro enfoque se centra también en la prevención y tratamiento adecuados de las conmociones cerebrales en el terreno de juego de hoy día. Lo hacemos a través de cambios de reglas y su aplicación; educación de los jugadores, sus familias, entrenadores y personal del equipo; y al asegurar que todos nuestros jugadores reciben la mejor atención médica disponible. Nuestro personal médico asume un enfoque conservador y cauteloso en el manejo de las conmociones cerebrales, incluido el uso extendido de pruebas neurofisiológicas y de directrices para volver al campo de juego".


http://healthfinder.gov/

 

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