Salud Neurologica *

martes, julio 28, 2009

Tomar té reduciría riesgo de sufrir accidente cerebral

Así lo reveló un estudio realizado en China, según el cual las personas que beben al menos una taza de la infusión por semana tienen 60% menos de riesgo de padecer un ACV

Atentos consumidores de té: beber constantemente esta infusión, sobre todo dos tipos de ella, estaría ligado a un riesgo mucho menor de padecer accidente cerebrovascular (ACV), según un estudio realizado en el sur de China.

En una investigación sobre los hábitos de ingesta de té en 838 hombres y mujeres chinos, el equipo del doctor Andy H. Lee, de la Curtin University of Technology, en Perth, Australia, reveló que aquellos que informaban tomar al menos una taza de té por semana durante más de 30 años tenían un 60% menos de riesgo de padecer un ACV isquémico.

El ACV isquémico se produce cuando las arterias que llevan oxígeno al cerebro se bloquean parcial o completamente. No está claro por qué el té protegería contra el ACV, pero los autores del estudio indican que trabajos previos sugerían que la infusión o sus componentes reducirían la presión arterial y otros factores de riesgo.

Las personas que bebían más de dos tazas de té por día tenían alrededor de un 40% menos de riesgo de este tipo de ACV y los riesgos eran incluso menores para los que consumían dos tazas diarias de té verde y oolong, con un 72 y un 79% menos de peligro, respectivamente.

"El té es una bebida segura y saludable", dijo Lee a Reuters Health. Para obtener beneficios óptimos, "debería alentarse el consumo de té a largo plazo", añadió el experto.

Las personas del estudio, publicado en la revista Stroke, tenían un promedio de 69 años. De ellas, 374 tenían confirmación de ACV isquémico y 464 integrantes del grupo de control no presentaban antecedentes de enfermedad cardiovascular o condiciones médicas que los pusieran en riesgo de ACV. Como se esperaba, el grupo con ACV presentaba una tasa mayor de hipertensión, diabetes y tabaquismo.

En cambio, la cohorte de control informaba un mayor consumo de frutas y vegetales y una ingesta más prolongada de té. Los expertos también tuvieron en cuenta el género, el índice de masa corporal (IMC), el nivel de educación, la actividad física en la vida, el tabaquismo y el consumo de alcohol, la presencia de presión arterial elevada, el nivel de colesterol, diabetes y la dieta semanal.

También habría un beneficio al usar más hojas de té: el equipo observó un 73% menos de riesgo de ACV asociado con una "cantidad mayor de hojas de té usadas en la infusión", dijo Lee.

Pese a que estos resultados son consistentes con una investigación previa llevada a cabo en Japón, el equipo de Lee sugiere que se realicen estudios en poblaciones de otros países, "para asegurar que el consumo de té puede mejorar la supervivencia de los pacientes con ACV".

Fuente: Reuters

http://www.infobae.com/

 

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domingo, julio 26, 2009

El entrenamiento en atención podría ayudar a las victimas de accidente cerebrovascular

Investigadores señalan que un programa para mejorar el enfoque obtuvo resultados mixtos

Por Ed Edelson
Reportero de Healthday

JUEVES, 23 de julio (HealthDay News/Dr. Tango) -- La incapacidad para concentrarse es un problema común entre los supervivientes de accidentes cerebrovasculares (ACV), y un estudio reciente encuentra que tal vez puedan beneficiarse de entrenamiento en atención.

Psicólogos de Nueva Zelanda evaluaron a 78 pacientes de ACV que se sometieron a un entrenamiento en el proceso de atención (EPA), y encontraron una mejora significativa en una prueba de atención frente a los que habían recibido la terapia estándar para los ACV, según un informe que aparece en la edición del 23 de julio de la revista Stroke.

Pero la mejora en la atención no se vio acompañada por mejoras significativas en el rendimiento, y no se observaron diferencias en otras tres pruebas de atención.

El estudio es "realmente importante y emocionante", afirmó McKay Moore Sohlberg, profesora asociada del departamento de trastornos y ciencias de la comunicación de la Universidad de Oregón. Ella y una colega, Catherine A. Mateer, desarrollaron el EPA en los 80 cuando ambas trabajaban en la Universidad de Washington. Mateer, neuropsicóloga, está actualmente en la Universidad de Victoria en Columbia Británica, Canadá. Diseñaron el EPA para víctimas de accidentes con lesiones cerebrales.

"Es un trabajo emocionante ya que es un ensayo riguroso y controlado", apuntó Sohlberg. "No ha habido mucha información disponible sobre el EPA tras un accidente cerebrovascular. Los resultados positivos sugieren que tal vez sea algo útil".

El EPA es una serie de ejercicios diseñados para mejorar la función cognitiva. "Por ejemplo, se escucha un estímulo particular, una letra o palabra, y se realiza una respuesta adecuada", explicó Sohlberg. "Se emparejan distintos ejercicios con distintos problemas".

El estudio de Nueva Zelanda es "un primer paso para establecer si la gente que sufre ACV pueden beneficiarse del EPA", apuntó Sohlberg.

"A partir de este trabajo, no sabemos qué tan bien se generalizan los resultados a tareas funcionales", dijo. "¿Se traduce un mejor rendimiento en pruebas cognitivas en una mejor capacidad para conversar o leer? Ese es el próximo paso, evaluar los efectos funcionales".

La pérdida de la capacidad de enfocar la atención es un problema importante para las personas tras un ACV, apuntó el Dr. Larry B. Goldstein, director del Centro de Accidentes Cerebrovasculares de la Universidad de Duke en Durham, Carolina del Norte. "Uno puede estar sentado en una habitación y algo sucede en el pasillo, y no tener ni idea de qué sucede", apuntó. "O su brazo izquierdo no funciona bien, y tal vez ni se dé cuenta de que es su brazo".

Pero el estudio de Nueva Zelanda no establece el valor del EPA en la terapia del accidente cerebrovascular, anotó Goldstein. Es un estudio pequeño y muy preliminar, aclaró. "Parece que apenas la mitad de los participantes completaron la terapia. Encontraron algún beneficio, pero no cambios significativos en la calidad de vida ni en el nivel global de déficit", señaló Goldstein.

Sin embargo, los resultados indican que el uso de EPA en la terapia para el ACV "amerita más investigación", enfatizó.

http://healthfinder.gov/

 

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domingo, julio 19, 2009

Una proteína clave podría proteger a las células cerebrales

Investigadores señalan que el descubrimiento podría fomentar el desarrollo de nuevos medicamentos para enfermedades neurodegenerativas

MIÉRCOLES, 15 de julio (HealthDay News/Dr. Tango) -- Investigadores estadounidenses han identificado una proteína que podría proteger a las células cerebrales de la muerte celular, un descubrimiento que según apuntan podría conducir al desarrollo de nuevos medicamentos que protejan contra la enfermedad de Alzheimer y otras afecciones neurodegenerativas.

La proteína, a la que han llamado GOSPEL, protege las células cerebrales al interrumpir una "cascada de estrés" que ocurre de forma natural y que da lugar a la muerte celular, explicaron los investigadores de la Johns Hopkins. Dijeron que tal vez sea posible crear medicamentos que imiten a la proteína.

"Este trabajo tiene amplia implicaciones clínicas potenciales", aseguró el autor principal del estudio, el Dr. Akira Sawa, director de psiquiatría molecular, en un comunicado de prensa de la Johns Hopkins.

En una serie de experimentos con tejido celular de ratones, los investigadores encontraron que GOSPEL compite con otra proteína cuando intenta adherirse a una molécula multifuncional llamada gliceraldehído-3-fosfato deshidrogenasa (GAPDH). Al adherirse a la GAPDH misma, la GOSPEL evita la cascada de muerte celular y protege las células cerebrales de compuestos tóxicos, de acuerdo con el estudio.

El hallazgo aparece en la edición del 16 de julio de Neuron.

http://healthfinder.gov/

 

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miércoles, julio 08, 2009

Descubren el papel de los ácidos grasos omega-insaturados en algunas patologías neurodegenerativas

Se abren así nuevas líneas de investigación en enfermedades como el Parkinson

* Fecha de publicación: 2 de julio de 2009

El papel de los ácidos grasos omega-insaturados en el desarrollo de algunas patologías neurodegenerativas, como el Parkinson, ha sido descubierto por un equipo de investigadores del Instituto de Neurociencias, centro mixto del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y la Universidad Miguel Hernández de Elche. Publicado en la revista "Neuron", este trabajo es fruto de una colaboración internacional entre Reino Unido, Alemania, Rusia, Eslovenia y España.

El CSIC explica que los ácidos grasos omega-insaturados forman parte de los lípidos que constituyen las membranas celulares y se liberan cuando estos lípidos se degradan. Se sabe que son beneficiosos en la dieta y que tienen funciones cardioprotectoras, aunque hasta ahora, cuando se ha demostrado que activan la neurotransmisión, no se sabía cuál era exactamente su papel en el sistema nervioso.

La investigación, con una duración de tres años, revela cómo interaccionan los lípidos (ácidos grasos omega-insaturados) y las proteínas responsables de la neurosecrección para activar la neurotransmisión. "Hasta ahora se creía que las proteínas eran necesarias para que los lípidos se mezclaran durante la fusión de membranas", indicó Luis Miguel Gutiérrez, del Instituto de Neurociencias. El trabajo muestra que algunos lípidos facilitan la fusión al interaccionar con proteínas específicas. "Es un mecanismo nuevo que ayuda a entender el papel de lípidos y proteínas durante la fusión y resolver discrepancias entre grupos científicos. Además, con ello entendemos que los ácidos grasos omega-insaturados pueden facilitar el crecimiento neuronal y la neurotransmisión", apuntó el científico.

"El mecanismo que hemos descubierto puede explicar el papel de algunas proteínas y ácidos grasos durante el desarrollo de enfermedades neurodegenerativas, lo que abre nuevas líneas de investigación en el estudio de los mecanismos moleculares implicados en estas enfermedades", añadió Gutiérrez.

Y es que algunas proteínas asociadas a enfermedades neurodegenerativas, como el Parkinson, actúan interfiriendo en la asociación de lípidos reguladores de la neurotransmisión con las proteínas llamadas SNARE, lo que revela la existencia de nuevos mecanismos para entender cómo se desarrollan aspectos celulares vinculados a estas patologías.


http://www.consumer.es/

 

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Mejoras en la hemorragia cerebral

Las nuevas técnicas de imagen desarrolladas en los últimos 30 años hacen disminuir el riesgo asociado a la hemorragia cerebral

Ocho de cada 100.000 personas sufren cada año una hemorragia por la rotura de un vaso sanguíneo en la superficie del cerebro, un accidente vascular cerebral con una morbimortalidad elevada y que también afecta a jóvenes. Cerca de un tercio de los pacientes que llegan vivos al hospital fallecen y más de un 25% de los que sobreviven lo hacen con alguna secuela discapacitante. Son datos obtenidos a partir de un estudio neerlandés que muestra que, gracias a las nuevas técnicas de imagen, ha sido y será posible mejorar el diagnóstico.

* Autor: Por NÚRIA LLAVINA RUBIO
* Fecha de publicación: 6 de julio de 2009

La hemorragia subaracnoidea por aneurisma (HSA) es un ictus -accidente cerebrovascular- poco frecuente provocado por la rotura de un vaso sanguíneo en la superficie del cerebro. La principal causa de su aparición es la ruptura de un aneurisma (dilatación localizada de una arteria o vena) cerebral en un 80%) de los casos, mientras que el 20% restante corresponde a malformaciones arteriovenosas, tumores, infecciones del sistema nervioso central, uso de fármacos u otras causas desconocidas. Aunque se ha sugerido que podría tener un componente genético, la mayor parte de las HSA pueden ser atribuidas a factores de riesgo relacionados con los estilos de vida (tabaco y alcohol como principales riesgos).

La morbimortalidad por HSA es muy elevada. Sin embargo, los progresos realizados durante los últimos 30 años en relación con el tratamiento y diagnóstico han conseguido reducir el riesgo de muerte. En concreto, la probabilidad de morir por una HSA se ha reducido de un 51% a un 35%, a pesar de que la edad media de los pacientes ha aumentado con el tiempo. Son los resultados de un meta-análisis llevado a cabo en el Centro Médico Universitario de Utrecht (Países Bajos) y publicado en la revista "Lancet Neurology".

Una emergencia médica

"La mortalidad por HSA podría reducirse aún más mediante estrategias de prevención", según afirman los autores en el estudio. Los diagnósticos erróneos más frecuentes acostumbran a ser infección viral, migraña, cefalea hipertensiva o espóndiloartrosis cervical (degeneración de los cartílagos o discos de articulaciones intervertebrales), entre otros.

Los investigadores quisieron comprobar si la mejora de las técnicas de diagnóstico, las estrategias de gestión y las unidades de ictus ha contribuido a reducir el peligro de muerte o discapacidad relacionada con HSA en la población. Un resultado positivo convertiría a estas mejoras en una buena estrategia. Antes de estos resultados no se conocía de forma evidente su importante papel en la reducción de la mortalidad.

El estudio ha evaluado las variaciones respecto a la mortalidad y morbilidad y a las diferencias de edad, sexo y región, en los últimos 30 años. Ha incluido a 33 estudios efectuados entre 1973 y 2002, que abarcaban a 8.739 pacientes de 19 países en cinco continentes. Entre los resultados iniciales se muestra que ocho de cada 100.000 personas sufren cada año una HSA. Esta enfermedad es también responsable de entre un 5% y 10% de los casos de ictus; además, cerca de un tercio de los pacientes mueren en un plazo de 24 horas y que más de un 25% de los que sobreviven lo hacen con algún tipo de discapacidad.

Las cifras muestran que, gracias a las mejoras en la detección de aneurismas, los médicos han sido capaces de mejorar el pronóstico de pacientes susceptibles de tratamiento. Entre estas técnicas se incluyen la tomografía axial computerizada (TAC), que es la prueba más sensible en el diagnóstico de la HSA y que hay que practicar lo antes posible después del diagnóstico clínico del sangrado, la imagen por resonancia magnética (RM), las unidades especializadas en ictus y tratamientos como la embolización endovascular con espiral aplicada a aneurismas.

Según el trabajo, con la aparición de estas técnicas la mortalidad se ha reducido un 0,8% anual, y los expertos apuntan que, en un futuro, cabe la posibilidad que las cifras de mortalidad sigan disminuyendo gracias a nuevos métodos de diagnóstico y tratamiento. Los investigadores pretenden, en futuros estudios, tener en cuenta dos retos pendientes de solución. En primer lugar, recopilar datos sobre la efectividad del tratamiento contra el aneurisma en la población de mayor edad. En segundo lugar, conocer la validez de los resultados relacionadas con población de economías bajas y medias.

Síntomas preventivos

Antes de la hemorragia pueden darse síntomas premonitorios, como la llamada "cefalea centinela", un dolor de cabeza que precede al desarrollo de la isquemia cerebral, hasta en un 45% de los casos. El síntoma más frecuente es una cefalea de aparición brusca e intensa ("la más fuerte de mi vida"), debido a un pequeño sangrado aneurismático, y que se diagnostica en un 60% de los casos. Este dolor de cabeza puede ir seguido de una alteración en el centro de las sensaciones (sensorio).

Otros síntomas habituales son visión doble o pérdida de la misma y dolor en el ojo o en el cuello (rígido). También puede presentarse confusión, letargo, somnolencia o estupor, párpado caído, náuseas y vómitos, entumecimiento o disminución de la sensibilidad en cualquier parte del cuerpo, crisis epilépticas, movimientos lentos y perezosos, problemas del habla, y comienzo súbito de irritabilidad, impulsividad o poco control del temperamento.

CIRUGÍA O ENDOPRÓTESIS

El tratamiento médico de la HSA tiene dos objetivos principales: prevenir el resangrado y evitar una posible isquemia cerebral, es decir, la detención de la circulación arterial en una zona determinada (con la consecuente falta de oxigenación y sustancias nutritivas en dicha zona). El control de la tensión arterial, evitando oscilaciones bruscas, es uno de los principales métodos que hay que seguir. Antes se proponía el reposo en cama como alternativa al tratamiento quirúrgico para la prevención de resangrado, pero ahora se ha demostrado su ineficacia.

Cuando hay rotura de aneurisma, la neurocirugía es el tratamiento principal. En este procedimiento, se cierra la base del aneurisma con grapas, suturas u otros materiales que impidan el flujo de sangre a través del mismo. Una alternativa frecuente a la cirugía es la colocación de endoprótesis vasculares dentro del aneurisma, a través de las arterias. Éstas provocan la formación de un coágulo y previene un sangrado posterior. Se considera menos invasivo que la cirugía cerebral.

Según la "Guía de Práctica Clínica sobre la Prevención Primaria y Secundaria del Ictus", del Ministerio de Sanidad y Consumo y la Agència d'Avaluació de Tecnologia i Recerca Mèdiques de Cataluña, no hay aún ensayos que hayan comparado ambos tipos de intervención. De hecho, la evidencia de que se dispone se basa en datos derivados de los pocos estudios observacionales que describen la historia natural de esta patología. Otros factores que hay que tener en cuenta en el momento de decidir entre una u otra opción son, según la misma guía, la presencia de sintomatología neurológica en ausencia de hemorragia, la edad del paciente o los valores y preferencias de los pacientes que, al ser diagnosticados, pueden sufrir un deterioro de su calidad de vida.

El estudio de cohortes ISUIA (Internacional Study of Unruptured Intracraneal Aneurysms) ha sido el más relevante hasta el momento. Los resultados muestran que el 6% de los pacientes sometidos a cirugía sufrió la rotura del aneurisma, el 4% sufrió una hemorragia cerebral y el 11% un ictus durante la intervención. Las complicaciones durante el tratamiento endovascular fueron la hemorragia cerebral (2%) e ictus (5%) durante la intervención.

http://www.consumer.es/


 

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