Salud Neurologica *

domingo, enero 29, 2006

Qué hace el cerebro cuando parpadeamos

Parpadear es una actividad que se realiza sin pensar. Casi sin darse cuenta el hombre abre y cierra sus ojos de manera automática una cantidad de tiempo equivalente a nueve días, durante un año. El pestañeo pasa desapercibido porque no altera la visión. ¿Por qué no se ve oscuridad cuando los ojos se cierran?

Un estudio de la University College London descubrió que partes del cerebro que controlan la vista se "desconectan" cada vez que se parpadea, para evitar la sensación de oscuridad. Esta revelación fue publicada en el último número de Current Biology.

Las pruebas revelaron que durante el parpadeo se suprime la actividad cerebral de la corteza visual y otras zonas del cerebro que normalmente se activan al percibir elementos visuales.

Esto explicaría por qué no se sufre un "apagón" cada vez que se parpadea, según la publicación británica.

Davina Bristow, del Instituto Neurológico del University College London, explicó que la supresión momentánea de la actividad cerebral visual podría ser "un mecanismo neural para que el cerebro no sea consciente de que el párpado tapa la pupila durante el parpadeo".

Para la investigación, se colocó un dispositivo de fibra óptica en la boca de varios voluntarios que llevaban gafas que no dejaban pasar la luz.

A través del paladar, los dispositivos enviaban una señal luminosa directamente al globo ocular sin pasar por el párpado, de modo que la luz permanecía en la retina a pesar del parpadeo.

Los voluntarios estaban conectados a un escáner cerebral por resonancia magnética, y así se pudo analizar la actividad cerebral durante el parpadeo independientemente del cierre del párpado sobre el ojo.

La mayor parte de la gente parpadea unas quince veces por minuto y cada parpadeo dura entre cien y 150 milisegundos.



http://www.infobae.com


Saludos afectuosos
Dr. José Manuel Ferrer Guerra

 

Bookmark and Share

 

Si quieres recibir por mail publicaciones de esta pagina " click aqui

 

 

jueves, enero 26, 2006

¿Qué es la plasticidad neuronal?

.

La plasticidad neuronal es la propiedad que tienen las células nerviosas de reorganizar sus conexiones y de modificar los mecanismos implicados en su comunicación con otras células. En este sentido, el sistema nervioso posee una gran capacidad plástica que le permite recuperarse de las lesiones que pueda sufrir en un momento determinado.

El sistema nervioso está constituido por dos tipos de células, las neuronas y las neuroglias (glías) La neurona es una célula que no se reproduce, como ocurre con otros órganos y células del organismo; Así pues, cuando se destruyen o mueren, son sustituidas mediante la proliferación de células vecinas; esta característica del sistema nervioso y en particular de las neuronas, probablemente ha determinado algunas de sus más específicas peculiaridades como el poseer un buen aseguramiento de sus necesidades metabólicas; una excelente protección física y química; una gran reserva numérica de tamaño considerable y una gran capacidad de supervivencia, ya que otras células del organismo son sustituidas constantemente mientras que la neurona no muere; Además, el número de neuronas con las que contamos es muy superior a la que necesitaríamos para una función normal, ya que la capacidad instalada en nuestro sistema nervioso central está muy por encima del que utilizaremos a lo largo de la vida.

El sistema nervioso central (SNC) se encuentra protegido de golpes, compresiones y otras agresiones físicas por un estuche óseo constituido por los huesos del cráneo y de la columna vertebral; Asimismo, tiene una protección química que evita que partículas y sustancias extrañas puedan tener una influencia anormal sobre las neuronas.

A pesar de estar protegido, el SNC, como cualquier otra parte del cuerpo puede sufrir lesiones cerebrales y de la médula espinal que, actualmente son la principal causa de muerte en niños y adultos (menores de 45 años) sólo superada por enfermedades cardíacas o el cáncer y que van adquiriendo importancia social y económica, ya que se están logrando avances en la neurociencia que permiten encarar el futuro con un mayor optimismo.

Tras estas lesiones se produce, en lo que se denomina ‘zona de penumbra’, una muerte neuronal secundaria que comienza uno o dos días después de la primera y que es responsable de la muerte de más neuronas.

A través de diversas investigaciones se ha hecho un análisis de la reparación de las lesiones cerebrales y de la médula espinal y, a pesar de que aún no se ha logrado una reparación absoluta de estas lesiones se ha conseguido explicar la plasticidad, lo que supone la creación de grandes expectativas de tratamiento y estrategias de búsqueda de regeneración de tejidos neuronales.

Según explicó a infomedula.org uno de los investigadores de la Unidad de Neurología Experimental del Hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo, Jorge Collazos, entre la gran variedad de estímulos que existen destacan los estímulos normales (aprendizaje) o anatómicos; éstos últimos se producen cuando las conexiones que cada neurona tiene con la siguiente se modifican. Asimismo, existen otros estímulos que también inducen cambios y que se podrían denominar como anormales; éstos se pueden considerar plásticos en cuanto a que persisten en el tiempo, pero no necesariamente representan algo positivo.

Durante el desarrollo se han ido estableciendo las conexiones neuronales que construyen circuitos muy complejos en los que la neurona tiene que integrar toda esa información y producir una respuesta muy precisa. Dado que cada neurona puede recibir desde 10.000 hasta 200.000 contactos, hay que tener en cuenta que cuando las conexiones son formadas por circuitos diferentes a los que normalmente tiene, se producen alteraciones. Así pues, “la plasticidad no significa una mejor función y además no se puede controlar”.

El sistema tiene una organización muy específica que cuando se modifica da lugar a alteraciones; en este sentido una lesión induce modificaciones en diferentes partes del sistema causando, así cambios en diferentes células. Actualmente se sabe que esos cambios suceden pero no se conoce la repercusión exacta y si es o no apropiada.

Por otro lado, surge la duda de si entre esos cambios que se producen existen algunos que permitan una recuperación total de las lesiones. Hay muy pocas demostraciones reales de que los cambios en esos circuitos recuperen sus funciones, ya que las neuronas que se modifican tras una lesión se acomodan a la nueva situación y se reorganiza el sistema; Además “lo podemos comprobar en que los pacientes con trastornos medulares tienen, hoy por hoy, lesiones permanentes (paraplejia o tetraplejia)”

En este sentido, “a veces se confunde plasticidad con regeneración; esta última se da cuando se recomponen las conexiones iniciales; es decir, cuando se logra encauzar de nuevo el contacto con la médula que, como consecuencia de una lesión se perdió. De modo que se logra regenerar el axón, a través del cual se reinicia dicha conexión”.

Al iniciar una rehabilitación, en personas con una lesión medular espinal, el movimiento de los miembros inferiores induce cambios en los circuitos que se dan en la médula; Así pues, durante ese proceso rehabilitador, hay neuronas que reciben el movimiento de las piernas, a pesar de que el paciente no lo perciba debido a la desconexión con el cerebro. Según matizó Collazos, “esas neuronas envían una señal a la médula a través de un circuito que se está modificando y que trabajándolo facilitará la consecución de ciertos tipos de movimientos de piernas; eso se lleva a cabo a través de la plasticidad neural y es la base de la mayor parte de las investigaciones que se están llevando a cabo actualmente”.

“La recuperación de este tipo de lesiones no es obvia. Hoy en día se está empezando a entender que nos cambios plásticos no son sinónimos de recuperación funcional. A pesar de los avances, a las nuevas tecnologías les queda camino por recorres y en un futuro se podrán utilizar de forma apropiada en las personas con lesión medular”, apostilló.

http://www.infomedula.org

 

Bookmark and Share

 

Si quieres recibir por mail publicaciones de esta pagina " click aqui

 

 

domingo, enero 22, 2006

Nutrición para neuronas

Quiere aumentar su inteligencia y preservar su salud mental? ¿Desea vencer el estrés y la ansiedad? ¿Le gustaría tener la receta para levantar su humor y desterrar los momentos de desánimo? ¿Se pregunta cómo puede conseguir un buen sueño nocturno? ¡Entonces, nutra su mente!
Para los expertos en medicina nutricional, lo que la mayoría de la gente logra intelectual, social y emocionalmente está por debajo de su verdadero potencial, pero una alimentación apropiada puede aumentar su inteligencia, mejorar su estabilidad emocional, reforzar su memoria y mantener joven su mente.

Según estos especialistas, una correcta combinación de nutrientes funciona mejor para las neuronas que los fármacos y carece de sus efectos secundarios, y muchas de las enfermedades mentales que hacen que la gente acuda a las consultas de psiquiatría pueden evitarse, aliviarse o curarse cambiando los hábitos alimenticios y con el apoyo de suplementos nutricionales.

"Sólo tiene un cerebro, cuídelo", señala el psicólogo experimental Patrick Holford, fundador del Instituto para la Nutrición Optima de Estados Unidos y autor del libro Nutrición óptima para la mente, en el cual brinda una serie de claves para pensar, recordar y sentirse mejor.

Según Holford, el modo en que cada uno piensa y siente depende directamente de lo que come, mientras que la mayoría de los problemas psicológicos pueden resolverse o aliviarse ayudando a la terapia psicológica, por medio de una correcta nutrición. El experto dice que hay cinco tipos de nutrientes que mantienen una salud mental de primera.


Datos clave

Para Holford los alimentos ricos en hidratos de carbono de liberación lenta, que el cuerpo transforma en glucosa, son el mejor combustible para el cerebro y el sistema nervioso, porque no forman sustancias tóxicas en el organismo, y liberan su energía de una manera constante y paulatina.

Engrase su cerebro. Si se le quita el agua, el cerebro está formado en 60% de grasas, algunas de las cuales, como los ácidos omega-3 y omega-6, son esenciales tanto para prevenir dolencias como el Alzheimer o la depresión, y sacar el máximo provecho a la inteligencia. En cambio, el exceso de otras grasas, como el colesterol o las saturadas, es nocivo.

Fosfolpidos, las moléculas de la memoria. Son grasas inteligentes que ayudan a fabricar la mielina que recubre los nervios, favoreciendo que las señales lleguen sin problemas al cerebro, no sólo mejoran el humor, refuerzan la mente y optimizan el rendimiento intelectual, sino que además protegen frente al declive de la retentiva y el mal de Alzheimer.

Aminoácidos para los mensajes cerebrales. Estos compuestos, que son los ladrillos con los que se construyen las proteínas, mejoran la capacidad de comunicación interna del cerebro, y su deficiencia puede ocasionar depresiones, incapacidad de relajarse, mala memoria y falta de concentración. Si las palabras con que se comunican las neuronas y nervios entre sí son unos mensajeros químicos llamados neurotransmisores, las letras con las cuales éstos se forman son los aminoácidos.

Nutrientes que afinan la mente. Igual que en una producción artística donde trabajan numerosos asistentes detrás del escenario para respaldar a los intérpretes, sucede en el cerebro con las vitaminas y minerales, que ayudan a que la glucosa se transforme en energía, los aminoácidos en neurotransmisores, las grasas esenciales en otras más complejas, como el GLA o las prostaglandinas, y la colina y la serina en fosfolípidos. Estos nutrientes contribuyen a construir y reconstruir el cerebro y el sistema nervioso y permiten que todo funcione sin sobresaltos.


La dieta más sana

Para garantizar un buen aporte de los cinco compuestos que alimentan el sistema nervioso y eliminar aquellos que lo perjudican, tanto para curar el cerebro, mejorarlo o evitarle problemas, Holford ha establecido diez reglas que deben aplicarse a la dieta cotidiana y que incluye la ingesta de alimentos integrales, comer diariamente frutas y hortalizas, ofrecer al organismo cereales completos y evitar el azúcar en todas sus formas y las comidas fritas o procesadas.

Adicionalmente, se recomienda combinar los alimentos calificados como proteínas con los carbohidratos y consumir pescados de especies carnívoras, así como huevos de granja, semillas y aceites de semillas.

http://caracas.eluniversal.com

Saludos afectuosos

Dr. José Manuel Ferrer

 

Bookmark and Share

 

Si quieres recibir por mail publicaciones de esta pagina " click aqui

 

 

Tratamiento neurológico del dolor crónico

La cuidadosa selección del paciente es el paso más importante cuando se considera la opción del procedimiento ablativo para el tratamiento del dolor crónico, ya que la lesión del tejido nervioso es impredecible y las complicaciones neurológicas pueden ser clínicamente devastadoras. (1, 2, 3, 4, 9) De ahí que tienen que tomarse en cuenta las siguientes condiciones:

1. El dolor debe ser el problema principal por el cual el paciente busca la ayuda, y no la sintomatología acompañante.

2. El dolor debe ser incapacitante, de tal manera que se acepten los riesgos contra los beneficios del procedimiento propuesto.

3. Todas las modalidades no quirúrgicas deben haber sido utilizadas antes de sugerir un procedimiento ablativo.

4. La técnica más simple debe ser la primera opción a considerarse.

El gran número y variedad de procedimientos neuroquirúrgicos para aliviar el dolor crónico ofrecen la posibilidad de un tratamiento adecuado con buenos resultados. Las técnicas pueden dividirse en dos grandes grupos, aquéllas que se llevan a cabo intracranealmente y las que se efectúan en la médula espinal.

Los pacientes que presentan condiciones generales compatibles con una intervención quirúrgica pueden someterse a un procedimiento ablativo con la condición de que el dolor esté topográficamente bien limitado. (1, 2, 3, 4, 8, 9)

1. Procedimientos en la Médula Espinal

Rizotomía Posterior

Consiste en seccionar la raíz posterior intrarraquídea, para lo que se realizan laminectomía y apertura dural. Los candidatos para este tipo de cirugía ablativa son quienes tienen una sobrevida mayor a dos meses y pacientes con síndromes dolorosos superiores a C2 o cervical alto, en la región lumbar y con dolor que afecte la región perineococcígea. Grandes zonas dolorosas no se consideran debido a que tendría que seccionarse un significativo número de raíces.

Los resultados varían considerablemente de acuerdo a la cantidad del tejido involucrado; los beneficios más notables se observan en neoplasias pélvicas y dolor bien delimitado. (1, 7, 8, 9)

Cordotomía

Los reportes indican que aproximadamente la mitad de los pacientes con dolor secundario a cáncer unilateral presenta alivio inmediato, uno de cada cuatro muestra mejoría parcial, del resto uno de cada cuatro podría no obtener ningún beneficio, (1) en la mitad de los pacientes el dolor reaparece alrededor de los seis meses posteriores y 10 por ciento de ellos sufre anestesia dolorosa. (1,8) La morbilidad reportada es de ocho por ciento, principalmente en forma de anestesia dolorosa y paresias en miembros pélvicos.

Mielotomía

La mielotomía se basa en la sección longitudinal de la médula espinal, puede llevarsela cabo tanto en casos de dolor maligno como benigno y debe considerarse antes que la estimulación cuando existen síndromes de sección medular.

Esta técnica se indica en pacientes con dolor de miembros pélvicos bilateral o dolor visceral, los resultados son variables dependiendo de las series (1,8) posiblemente por la diferencia en la selección de los pacientes y el sitio de la mielotomía. Desafortunadamente produce efectos indeseables como hiperestesias, disminución de la propiocepción, parestesias o disestesias, paresias y mortalidad (ocho por ciento). (1, 2, 3, 8)

DREZtomía

El concepto DREZ se mantiene como expresión técnica que indica la zona de entrada de la raíz dorsal (Dorsal Root Entry Zone). A este nivel, como indica Sindou en su tesis doctor al, las fibras aferentes se disponen funcional y anatómicamente segregadas de acuerdo con su grosor y destino. El objetivo terapéutico es que las fibras finas reagrupadas lateralmente en la DREZ, y que van a generar la vía extralemniscal, sean destruidas sin por ello lesionar y preservando las fibras gruesas. Los neurocirujanos, por generalización, aplican el término DREZ al método ablativo de dicha zona, pero ello puede inducir a error, dado que la estimulación crónica con electrodos implantados a nivel medular tiene también por objeto influir sobre esta zona anatomofuncional que es la DREZ.

Elegir la opción de la ‘DREZtomía’ suele requerir que otras técnicas se hayan desechado; las indicaciones de este procedimiento son los tics dolorosos, la anestesia dolorosa y la neuralgia postherpética, entre otros.

Se reportan con morbilidad del 8 a 10 por ciento principalmente paresias o persistencia del dolor; los resultados varían según las series, pero en general se obtiene un alivio del dolor de 75 por ciento o más. Los pacientes que manifiestan dolor secundario a lesiones centrales responden mejor a DREZ que quienes tienen lesión de nervio periférico. A través del seguimiento a cinco años fue evidente que 66 por ciento de los casos presentan recurrencia del síntoma. (1, 7, 8)

Procedimientos Ablativos

2. Procedimientos Ablativos

Intracraneales
Los pacientes idóneos para estos procedimientos son aquéllos que no tienen alivio del dolor severo, el cual puede definirse de acuerdo a la Escala Visual Análoga con un valor igual o mayor a 5, con medicación sistémica o procedimientos neurolíticos. La mayoría de las técnicas intracraneales son empleadas para el tratamiento de dolor por cáncer, sin embargo, la talamotomía y la cingulotomía se usan en dolor benigno y localizado en múltiples sitios o en regiones superiores del cuerpo.

Debido a que los reportes mencionan recurrencia de la sintomatología dolorosa después del procedimiento, su principal aplicación se reserva para pacientes con sobrevida corta entre seis meses o menos. Se utiliza tanto en dolor nociceptivo como neuropático, no obstante, las intervenciones ablativas intracraneales dan mejor resultado en el alivio del dolor nociceptivo. Respecto a las condiciones físicas del paciente, se prefiere que éste sea mayor de 18 años, sin historia de crisis convulsivas, anormalidades intracraneales o intervenciones craneales.

Los procedimientos quirúrgicos han evolucionado en forma significativa desde la época de la cirugía abierta hasta el actual uso de estereotaxia, donde se emplean técnicas de imagen como ventriculo grafía, tomografía o imagen de resonancia magnética, con el fin de localizar el sitio de lesión.

Para realizar la lesión se recurre a la aspiración, leucotomía, radiofrecuencia o radiocirugía.
Con estas nuevas técnicas se busca una menor lesión intracraneal y menor tiempo de recuperación posquirúrgica con la consecuente disminución de morbilidad y mortalidad.

Cingulotomía
Se basa en la lesión del giro del cíngulo usualmente por estereotaxia, aunque con frecuencia ha sido aplicada en pacientes con desórdenes afectivos; se utiliza para control del dolor crónico. (1, 2, 3, 4, 8) El mecanismo para la analgesia no es claro, pero se sabe que deriva de la interrupción del sistema límbico. Las personas que encuentran mayor beneficio son aquéllas con dolor secundario a neoplasias o con múltiples metástasis. La cingulotomía es la indicación típica que brinda un alivio total del dolor en 51 por ciento de los pacientes tras un periodo de tres meses.

Hipotalamotomía
La hipotalamotomía fue reportada en 1962 como tratamiento para desórdenes psicoafectivos y en 1971 para contrarrestar el dolor crònico. Su mecanismo de alivio del dolor no es claro, pero se ha observado que aumentan las concentraciones de beta endorfinas aproximadamente dos días después de la lesión; dentro de los posibles mecanismos se mencionan ciertas conexiones neurales no nociceptivas, lo que se demuestra por la degeneración del núcleo ventrocaudal.

Las indicaciones son similares a las de la cingulotomía, especialmente si el dolor tiene un componente visceral-emocional. Se reporta con buenos resultados en 62 por ciento de los casos, sin cambios sensoriales y con una mejor respuesta cuando se trata de dolor maligno que de dolor benigno.

Mesencefalotomía
Es un procedimiento razonable para personas que sufren de dolor intratable uni o bilateral causado por un extenso carcinoma que involucra cabeza, cuello y manos o en casos posteriores a mielotomías y a lesión de plexo braquial. Las disestesias acompañadas de alteraciones oculomotoras se consideran la principal complicación de la mesencefalotomía, lo cual ocurre en alrededor de 15 por ciento de los casos.

Hipofisectomía
Según la bibliografía el mecanismo analgésico de la hipofisectomía no es clara. Es recomendada principalmente para pacientes con dolor maligno, usualmente metástasis de mama y próstata. Existen múltiples técnicas para efectuar la hipofisectomía con alivio total entre 45 a 65 por ciento de los casos. Dentro de las complicaciones más comunes se encuentran fístula de líquido cefalorraquídeo, parálisis del tercer par y meningitis. (1, 2, 3, 4, 5, 6)

La interrupción de la vía del dolor ha resultado de gran beneficio en un buen número de pacientes, sin embargo, se realiza cada día menos debido a numerosas razones. En las últimas dos décadas se ha reconocido que no es suficiente la interrupción de la vía para controlar el dolor (1, 2, 3, 7, 8, 9) ya que éste se mezcla con problemas físicos y emocionales que requieren un programa diferente para el manejo del mismo.

La alternativa de tratamientos como la administración intratecal de fármacos, la implantación de bombas de infusión y colocación de estimulación eléctrica provee buenos resultados y disminuye los riesgos.

http://www.intramed.net


Enviado por: Dr. José Manuel Ferrer Guerra

 

Bookmark and Share

 

Si quieres recibir por mail publicaciones de esta pagina " click aqui

 

 

jueves, enero 12, 2006

El Síndrome de Fatiga Crónica podría estar relacionado con algunas anomalías neurológicas, según un estudio

Hasta el momento no existen pruebas diagnósticas objetivas que sirvan para detectar la enfermedad.


Washington (Estados Unidos), 12 enero 2006 (Universidad Georgetown)

A menudo los pacientes que padecen Síndrome de Fatiga Crónica deben enfrentarse no sólo a las consecuencias de esta enfermedad altamente incapacitantes sino también a la incomprensión de sus familiares e, incluso, de sus médicos. La ausencia de pruebas clínicas que demuestren objetivamente la presencia de una enfermedad provoca que, en ocasiones, sean considerados enfermos imaginarios.

Ahora, un estudio llevado a cabo por investigadores de la facultad de Medicina de la Universidad Georgetown aporta evidencias de que el síndrome de fatiga crónica es una enfermedad. Así, el equipo liderado por James Baraniuk, profesor del citado centro, ha encontrado que esta patología está ligada a ciertas anomalías neurológicas que pueden ser detectadas con determinadas pruebas médicas.

Aunque la muestra estudiada es pequeña, esta investigación proporciona pruebas objetivas y fisiológicas de que este polémico trastorno es una enfermedad legítima. Dentro del concepto de fatiga crónica se engloban diversas patologías, como la fibromialgia o el síndrome de la guerra del golfo, cuyo principal síntoma es el cansancio crónico.

El estudio de la Universidad de Georgetown revela que los pacientes diagnosticados de Síndrome de Fatiga Crónica poseen un tipo de proteínas en el líquido de la médula espinal que no han sido halladas en los individuos sanos. Estas proteínas pueden ser la causa de la enfermedad y, en un futuro, podrían emplearse como marcadores para su diagnóstico.

El estudio examinó a 50 individuos que sufrían, al menos, dos desordenes relacionados con el Síndrome de Fatiga Crónica, incluida la fibromialgia y el síndrome de la Guerra del Golfo. Tras examinar su líquido espinal, los investigadores encontraron 16 proteínas que estaban presentes en todos los pacientes enfermos, pero que no en los individuos sanos. Los resultados indican que estas 16 proteínas podrían servir como biomarcadores para diagnosticar, en un futuro, el Síndrome de Fatiga Crónica.

http://www.azprensa.com/

 

Bookmark and Share

 

Si quieres recibir por mail publicaciones de esta pagina " click aqui

 

 

lunes, enero 09, 2006

La terapia celular avanza en enfermedades neurodegenerativas

Aunque todavía falta para que la terapia celular sea una práctica útil para la aplicación clínica empieza a ganar terreno en patologías como las neurodegenerativas, las cardiacas y las auditivas. Según las últimas investigaciones, las células madre son la base de numerosas investigaciones sobre factores neurotróficos para enfermedad de Huntington y patología del oído interno.

Según el experto, encargado de dirigir el III Curso de Terapia Celular, organizado junto con la Red de Terapia Celular (Tercel) del Instituto de Salud Carlos III, de Madrid, el futuro es esperanzador, ya que "estamos empezando y hay que seguir estudiando, sin cerrar puertas". A su entender, uno de los temas más significativos de los tratados en el citado curso han sido las investigaciones relativas a las enfermedades neurodegenerativas, las cardiacas y la regeneración pancreática, aunque "necesitamos evaluar diferentes fuentes celulares en animales para contar con más garantías de éxito en humanos".

Asimismo, en esta reunión, miembros del Departamento de Biología Celular y Anatomía Patológica de la facultad de Medicina de la Universidad de Barcelona han presentado un estudio sobre las aproximaciones de terapia celular para la enfermedad de Huntington. En el estudio se señala que las células madre pueden utilizarse como bombas de factores neurotróficos, ya que éstas se integran y dispersan en el cerebro. Además, han avanzado sus demostraciones en el campo del reemplazo celular.

http://www.noticias.info/asp/aspComunicados.asp?nid=126361&src=0


Saludos Afectuosos
Dr. José Manuel Ferrer

 

Bookmark and Share

 

Si quieres recibir por mail publicaciones de esta pagina " click aqui

 

 


 
[1] [2] [3] [4] [5] [6] [7] [8] [9] [10]