Salud Neurologica *

martes, noviembre 08, 2005

Demuestran cambios anatomicos en los mentirosos patológicos

Un estudio de la Universidad del Sur de California descubrió la primera prueba de anormalidades cerebrales estructurales en personas que mienten habitualmente, engañan y manipulan a otras.

Aun cuando investigaciones previas habían mostrado que existe una elevación en la actividad de la corteza prefrontal—el área del cerebro que posibilita a la mayoría de las personas para sentir remordimientos o aprender una conducta moral—cuando las personas normales mienten, este es el primer estudio que proporciona evidencia de diferencias estructurales en esta área entre los mentirosos patológicos.

La investigación—encabezada por Yaling Yang y Adrian Raine, ambos del Colegio de Letras, Arte y Ciencia de la USC—se publicó en el número de octubre de la revista British Journal of Psychiatry.

Los sujetos se obtuvieron de una muestra de 108 voluntarios de la bolsa de trabajo temporáneo de los Los Angeles. Se les hicieron una serie de pruebas psicológicas y entrevistas a 12 en la categoría de personas que tenían una historia de mentir repetidamente (11 hombres 1 mujer), 16 que exhibían signos de trastorno de personalidad antisocial pero no siendo mentirosos patológicos (15 hombres 1 mujer), y 21 que fueron controles normales (15 hombres, 6 mujeres).

"Buscamos cosas como inconsistencias en sus historias acerca de su trabajo, educación, crímenes y familiares,” dijo Raine, un profesor de psicología de la USC y co-autor del estudio.

"Los mentirosos patológicos son siembre encapaces de separar la verdad de la mentira y se contradicen a si mismos en una entrevista. Son manipuladores y admiten que hacen victimas a las gentes. Son atrevidos en cuanto a sus maneras, pero muy serenos cuando hablan de esto.”

Agrega Raine, que aparte de tener historial de estafadores o de usar alias, los mentirosos habituales también admiten ser malintencionados, o decir falsedades para obtener beneficios enfermizos.

Después de categorizarlos, los investigadores usaron Imagen de Resonancia Magnética para explorar las diferencias en la estructura cerebral entre los grupos. Los mentirosos mostraron significativamente mayor cantidad de “materia blanca” y ligeramente menor de “materia gris”, que aquella mostrada en los otros grupos, enfatizó Raine.

Específicamente, los mentirosos tenían un 25.7 % de incremento en la material blanca prefrontal comparado con los controles antisociales y un 22% de incremento comparado con los controles normales. Los mentirosos tenían un 14.2 % de descenso en la materia gris prefrontal comparado con los controles normales.

Dice Raine que, mas material blanca—el material conductor del cerebro— podría proveer a los mentirosos con las herramientas necesarias para ser unos maestros den el complejo arte del engaño.

"El mentir requiere mucho esfuerzo,” dice.

"Son casi unos lectores de las mentes. Tú tendrías que ser capaz de entender su mentalidad. Tú también te sorprendes de cómo regulan sus emociones debido a que nunca quieren aplacer como nerviosos. También te sorprenderías de ver como regulan sus emociones.

"Nuestra explicación es que entre mas redes de conexión existan en su corteza prefrontal, esa persona será mas capaz de mentir. Sus habilidades verbales son mayores. Casi se puede decir que ellos tienen ventajas naturales."

Pero en las personas normales, es la material gris—o las células cerebrales, que son conectadas por la material blanca—la que nos ayuda a mantener al impulso por mentir reprimido.

El estudio demostró que los mentirosos patológicos tienen un excedente de materia blanca, y un déficit de materia gris. Esto quiere decir que tienen mas herramientas para mentir acompañado de menores restricciones morales que la gente normal, agrega Raine.

"Tienen todo el equipo para mentir, sin tener todas las desinhibiciones que tenemos nosotros para andar soltando mentiras colosales,” dice.

"Cuando las personas toman decisiones morales, lo hacen en base a su corteza prefrontal. Cuando invitamos a los normales a que tengan decisiones morales, vemos la activación de lo porción frontal del cerebro” explica. “Si estos mentirosos tienen un 14% de reducción en la material gris, quiere decir que es menos probable que les importe acerca de temas morales. Teniendo mas material gris suprimiremos esas actividades.”

Los investigadores no piensas que esta investigación tan pequeña sea suficiente para asegurar sobre las diferencias estructurales de todos los mentirosos.

"Estos son solo algunos de los componentes,” asevero Raine.

"Estos descubrimientos necesitan ser repetidos y extendidos a otras partes del cerbero. Saber si existen otros procesos neurobiológicos.”

"No teníamos estudios como este. Estamos muy emocionados porque apenas estamos empezado ele estudio, ya que necesitábamos algo que nos impulsara en este descubrimiento.”

Yang, quien es el autor en jefe de este estudio, dice que estos hallazgos eventualmente podrían ser usados en diagnósticos clínicos y podrían tener aplicaciones en la justicia criminal y en el mundo de los negocios.

"Si los descubrimientos pueden ser replicados y extendidos esto tendría implicaciones a largo plazo en muchas áreas” dijo Yang, quien es un estudiante de doctorado en la USC en el departamento de psicología cerebral y en el programa de ciencias de la conducta.

"Por ejemplo, en el sistema legal puede ser usado para ayudar a la policía que trabaja con aquellos que sospeche que están mintiendo. En términos de practica clínica, podría ayudar a los clínicos a averiguar quien esta fingiéndose enfermo –inventando una discapacidad para obtener una ganancia financiera. Y también en los negocios, para investigar a los empleados, para saber cuales son no convenientes de contratar”

"Pero actualmente, debemos enfatizarlo que no hay aplicaciones practicas” dijo.

En su artículo original, los autores mencionan que en estudios separados de niños autistas—quienes típicamente tienen problemas con las mentiras—han mostrado el patrón inverso de índices de materia gris/material blanca...

"El hecho de que los niños autistas tengan dificultades por sus mentiras y también muestren material blanca prefrontal reducida constituye el patrón opuesto aunque compensatorio de los resultados comparados a adultos quienes tienen materia blanca prefrontal incrementada característica de las personas a las que se les facilita mentir,” escribieron los investigadores.

"Aunque el autismo es una condición compleja y no puede ser tomada como un modelo de mentiroso, estos resultados… hacen convergencia con los descubrimientos actuales sobre adultos mentirosos en que se sugiere que la corteza prefrontal esta centralmente involucrada en la capacidad para mentir”

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Los otros investigadores son Susan Bihrle y Lori LaCasse, tambien de la USC College's psychology department, Patrick Colletti of the Keck School of Medicine of USC's department of radiology y Todd Lencz of Hillside Hospital's department of research.


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Esta histora fue tomada de las publcaciones de la Universidad del Cur de California.

Traducción: Dr. José Manuel Ferrer Guerra

 

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