El riesgo de embolia, tras un aviso, es fácil de predecir
Nuevas investigaciones han demostrado que es posible seleccionar los pacientes que deben ser estudiados urgentemente cuando sufren un aviso de trombosis.
Madrid
La historia clínica y unas simples exploraciones bastan para identificar los casos que deben ingresar directamente en el hospital por el alto riesgo de que sufran un ictus irreparable en la semana siguiente al aviso de trombosis.
En los accidentes isquémicos transitorios (AIT), conocidos popularmente como aviso de trombosis, el paciente experimenta en mayor o menor grado parálisis o debilidad de alguna parte del cuerpo, dificultad para el habla u otros síntomas como torpeza al andar o defectos en la visión que ceden espontáneamente en menos de 24 horas.
Es posible que un AIT sea muy leve y dure unos pocos minutos. A veces ni se consulta al médico o éste no le da importancia y envía al paciente al neurólogo que, en el mejor de los casos, iniciará un estudio pasadas unas dos semanas. El AIT ha sido considerado hasta ahora como algo 'benigno'.
A la vista de dos nuevas investigaciones publicadas en 'The Lancet', las cosas cambian: el AIT es el 'pregonero' que anuncia que, en los siete días siguientes, se producirá un ictus en más del 30% de estos sujetos.
Qué ocurre en los 10 años siguientes
Investigadores holandeses han realizado el seguimiento durante 10 años de casi 2.500 pacientes que sufrieron un AIT entre 1986 y 1989. Se trataba de ver cuál es la mortalidad de estos sujetos así como el riesgo de sufrir otro evento cardiovascular (un ictus o un infarto de miocardio) a partir de ese momento.
Los resultados son devastadores: nada menos que el 60% (1.489 pacientes) murió durante el seguimiento y el 54% (1.336) sufrió al menos un nuevo episodio vascular. El mayor riesgo fue para los mayores de 65 años al padecer el primer AIT y para los diabéticos. De hecho, la posibilidad de tener un ictus, un infarto de miocardio u otro evento vascular en los 10 años siguientes a un AIT resultó ser del 44%.
La conclusión es clara: los pacientes que han sufrido un AIT deben ser evaluados periódicamente durante los años siguientes dado al alto riesgo que tienen de sufrir problemas cardiovasculares graves e incluso mortales.
¿Puede saberse que pacientes tienen más riesgo?
No es excesivamente complicado identificar aquellos casos en los que es necesario una evaluación urgente tras este primer aviso de ictus, es decir, predecir los casos con más posibilidades de tener un problema serio en los días siguientes.
Investigadores británicos han elaborado un práctico y sencillo método para seleccionar los pacientes que tras un AIT tiene un alto riesgo de ictus. Se trata de una escala de puntuación, previamente validada en más de 100.000 sujetos, que valora cuatro factores: la edad, la existencia o no de parálisis o trastorno del habla, la duración del AIT y la presencia de hipertensión arterial.
En opinión de estos investigadores, que también publican en 'The Lancet', la escala de puntuación que han elaborado es una herramienta útil para que los médicos de cabecera e incluso los hospitalarios puedan seleccionar los casos que precisan ingresar en el hospital. Sobre todo, en sistemas sanitarios públicos como el nuestro en el que los recursos no son ilimitados.
Un diagnóstico difícil de establecer
No siempre es fácil decir si alguien ha tenido un AIT: a veces los síntomas son poco claros (sensación de mareo, hormigueo en una extremidad), otras dura sólo unos minutos y no se le da importancia y en muchas ocasiones suelen producirse en sujetos mayores que se comunican mal con sus familiares por lo que puede pasar desapercibido.
El estudio británico, que ha caracterizado los síntomas que verdaderamente importan (parálisis y trastorno del habla), sienta las bases para una mayor información sobre la enfermedad a la población general, que debe conocer antes qué síntomas debe acudir con urgencia al médico.
Aún así, sólo en el 9% de los pacientes que fueron enviados al hospital por un posible AIT se confirmó el diagnóstico con una puntuación de alto riesgo, lo que equivale a 16 AIT anuales por cada 100.000 habitantes. Esta cifra puede atenderse de forma urgente en nuestro sistema sanitario.
Madrid
La historia clínica y unas simples exploraciones bastan para identificar los casos que deben ingresar directamente en el hospital por el alto riesgo de que sufran un ictus irreparable en la semana siguiente al aviso de trombosis.
En los accidentes isquémicos transitorios (AIT), conocidos popularmente como aviso de trombosis, el paciente experimenta en mayor o menor grado parálisis o debilidad de alguna parte del cuerpo, dificultad para el habla u otros síntomas como torpeza al andar o defectos en la visión que ceden espontáneamente en menos de 24 horas.
Es posible que un AIT sea muy leve y dure unos pocos minutos. A veces ni se consulta al médico o éste no le da importancia y envía al paciente al neurólogo que, en el mejor de los casos, iniciará un estudio pasadas unas dos semanas. El AIT ha sido considerado hasta ahora como algo 'benigno'.
A la vista de dos nuevas investigaciones publicadas en 'The Lancet', las cosas cambian: el AIT es el 'pregonero' que anuncia que, en los siete días siguientes, se producirá un ictus en más del 30% de estos sujetos.
Qué ocurre en los 10 años siguientes
Investigadores holandeses han realizado el seguimiento durante 10 años de casi 2.500 pacientes que sufrieron un AIT entre 1986 y 1989. Se trataba de ver cuál es la mortalidad de estos sujetos así como el riesgo de sufrir otro evento cardiovascular (un ictus o un infarto de miocardio) a partir de ese momento.
Los resultados son devastadores: nada menos que el 60% (1.489 pacientes) murió durante el seguimiento y el 54% (1.336) sufrió al menos un nuevo episodio vascular. El mayor riesgo fue para los mayores de 65 años al padecer el primer AIT y para los diabéticos. De hecho, la posibilidad de tener un ictus, un infarto de miocardio u otro evento vascular en los 10 años siguientes a un AIT resultó ser del 44%.
La conclusión es clara: los pacientes que han sufrido un AIT deben ser evaluados periódicamente durante los años siguientes dado al alto riesgo que tienen de sufrir problemas cardiovasculares graves e incluso mortales.
¿Puede saberse que pacientes tienen más riesgo?
No es excesivamente complicado identificar aquellos casos en los que es necesario una evaluación urgente tras este primer aviso de ictus, es decir, predecir los casos con más posibilidades de tener un problema serio en los días siguientes.
Investigadores británicos han elaborado un práctico y sencillo método para seleccionar los pacientes que tras un AIT tiene un alto riesgo de ictus. Se trata de una escala de puntuación, previamente validada en más de 100.000 sujetos, que valora cuatro factores: la edad, la existencia o no de parálisis o trastorno del habla, la duración del AIT y la presencia de hipertensión arterial.
En opinión de estos investigadores, que también publican en 'The Lancet', la escala de puntuación que han elaborado es una herramienta útil para que los médicos de cabecera e incluso los hospitalarios puedan seleccionar los casos que precisan ingresar en el hospital. Sobre todo, en sistemas sanitarios públicos como el nuestro en el que los recursos no son ilimitados.
Un diagnóstico difícil de establecer
No siempre es fácil decir si alguien ha tenido un AIT: a veces los síntomas son poco claros (sensación de mareo, hormigueo en una extremidad), otras dura sólo unos minutos y no se le da importancia y en muchas ocasiones suelen producirse en sujetos mayores que se comunican mal con sus familiares por lo que puede pasar desapercibido.
El estudio británico, que ha caracterizado los síntomas que verdaderamente importan (parálisis y trastorno del habla), sienta las bases para una mayor información sobre la enfermedad a la población general, que debe conocer antes qué síntomas debe acudir con urgencia al médico.
Aún así, sólo en el 9% de los pacientes que fueron enviados al hospital por un posible AIT se confirmó el diagnóstico con una puntuación de alto riesgo, lo que equivale a 16 AIT anuales por cada 100.000 habitantes. Esta cifra puede atenderse de forma urgente en nuestro sistema sanitario.
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