El 30% de los «miniictus» anuncia un infarto cerebral en siete días
JAVIER MARCO
En los accidentes isquémicos transitorios (AIT), conocidos popularmente como aviso de trombosis o 'miniictus,' el paciente experimenta en mayor o menor grado parálisis o debilidad de alguna parte del cuerpo o dificultad para hablar. Otros síntomas que pueden afectarle son la torpeza al andar o defectos en la visión, que ceden espontáneamente en menos de 24 horas.
Es posible que un AIT sea muy leve y dure unos pocos minutos. A veces, ni se consulta con el médico o éste no le da importancia y envía al paciente al neurólogo que, en el mejor de los casos, iniciará un estudio pasadas unas dos semanas. De hecho, el AIT ha sido considerado hasta ahora como algo 'benigno'.
Pero a la vista de dos nuevas investigaciones publicadas en la versión 'online' de la revista 'The Lancet,' las cosas van a cambiar: el 30% de los casos, el AIT es el pregonero que anuncia que, en los siete días siguientes, se producirá un infarto.
Los 10 años siguientes
Investigadores holandeses han seguido durante 10 años a casi 2.500 pacientes que sufrieron un 'miniinfarto' cerebral entre 1986 y 1989. Se trataba de ver cuál era la mortalidad de estos sujetos, así como el riesgo de sufrir otro evento cardiovascular (un ictus o un infarto de miocardio) a partir de ese momento.
Los resultados son devastadores: nada menos que el 60% (1.489 pacientes) murió durante el seguimiento y el 54% (1.336) sufrió al menos un nuevo episodio vascular. El mayor riesgo fue para los que tenían más de 65 años cuando sufrieron el primer accidente transitorio y para los diabéticos. De hecho, en éstos la posibilidad de tener un ictus, un infarto de miocardio u otro evento vascular en los 10 años siguientes a un AIT resultó ser del 44%.
La conclusión es clara: los pacientes que han sufrido un miniictus deben ser evaluados periódicamente durante los años siguientes, dada la elevada probabilidad de desarrollorar problemas cardiovasculares graves e, incluso, mortales. El esfuerzo preventivo (controlar la tensión, la glucosa y el colesterol, así como recibir fármacos antiplaquetarios del tipo de la aspirina) debe ser constante durante el resto de la vida del paciente.
Identificar aquéllos casos en los que es necesario una evaluación urgente tras este primer aviso de ictus, es decir, predecir los que tienen más posibilidades de tener un problema serio en los días siguientes, no es excesivamente complicado. La investigación holandesa ha evidenciado que la edad, el sexo y los antecedentes de infarto de miocardio, diabetes e hipertensión, información toda ella fácil de obtener simplemente, preguntando al paciente, son casi suficientes para establecer este riesgo. Bastaría con realizar, además, un análisis de sangre para ver la glucosa y el colesterol.
En esta misma dirección, investigadores británicos han elaborado un práctico y sencillo método para seleccionar los pacientes que tras, un accidente transitorio, tiene un alto riesgo de ictus. Se trata de una escala de puntuación de uno a seis, previamente validada en más de 100.000 sujetos, que valora cuatro factores: la edad, la existencia o no de parálisis o trastorno del habla, la duración del AIT y si existe hipertensión arterial.
El 30% de los sujetos con una puntuación de seis sufrió un ictus en la semana siguiente al 'miniinfarto', lo que les convierte en candidatos ideales para ser ingresados en el hospital y evaluados de forma urgente. Por el contrario, en menos del 1% de los AIT que puntuaron por debajo de cinco se produjo el ataque en esos siete días; serían los pacientes a estudiar en consultas de neurología de forma más pausada. En opinión de estos investigadores, que también publican en 'The Lancet', la escala de puntuación que han elaborado es una herramienta útil para que los médicos de cabecera e, incluso, para que los especialistas del hospital puedan seleccionar los casos que precisan ingreso.
No siempre es fácil decir si alguien ha tenido un 'miniictus', a veces los síntomas son poco claros (sensación de mareo, hormigueo en una extremidad), otras dura sólo unos minutos y no se le da importancia y, en muchas ocasiones, se suele producir en mayores que se comunican mal con sus familiares por lo que puede pasar desapercibido. En el editorial que acompaña a estos trabajos se afirma: «El riesgo de sufrir un ictus tras un accidente transitorio es mayor que el de tener un infarto tras un episodio de angina de pecho».
En los accidentes isquémicos transitorios (AIT), conocidos popularmente como aviso de trombosis o 'miniictus,' el paciente experimenta en mayor o menor grado parálisis o debilidad de alguna parte del cuerpo o dificultad para hablar. Otros síntomas que pueden afectarle son la torpeza al andar o defectos en la visión, que ceden espontáneamente en menos de 24 horas.
Es posible que un AIT sea muy leve y dure unos pocos minutos. A veces, ni se consulta con el médico o éste no le da importancia y envía al paciente al neurólogo que, en el mejor de los casos, iniciará un estudio pasadas unas dos semanas. De hecho, el AIT ha sido considerado hasta ahora como algo 'benigno'.
Pero a la vista de dos nuevas investigaciones publicadas en la versión 'online' de la revista 'The Lancet,' las cosas van a cambiar: el 30% de los casos, el AIT es el pregonero que anuncia que, en los siete días siguientes, se producirá un infarto.
Los 10 años siguientes
Investigadores holandeses han seguido durante 10 años a casi 2.500 pacientes que sufrieron un 'miniinfarto' cerebral entre 1986 y 1989. Se trataba de ver cuál era la mortalidad de estos sujetos, así como el riesgo de sufrir otro evento cardiovascular (un ictus o un infarto de miocardio) a partir de ese momento.
Los resultados son devastadores: nada menos que el 60% (1.489 pacientes) murió durante el seguimiento y el 54% (1.336) sufrió al menos un nuevo episodio vascular. El mayor riesgo fue para los que tenían más de 65 años cuando sufrieron el primer accidente transitorio y para los diabéticos. De hecho, en éstos la posibilidad de tener un ictus, un infarto de miocardio u otro evento vascular en los 10 años siguientes a un AIT resultó ser del 44%.
La conclusión es clara: los pacientes que han sufrido un miniictus deben ser evaluados periódicamente durante los años siguientes, dada la elevada probabilidad de desarrollorar problemas cardiovasculares graves e, incluso, mortales. El esfuerzo preventivo (controlar la tensión, la glucosa y el colesterol, así como recibir fármacos antiplaquetarios del tipo de la aspirina) debe ser constante durante el resto de la vida del paciente.
Identificar aquéllos casos en los que es necesario una evaluación urgente tras este primer aviso de ictus, es decir, predecir los que tienen más posibilidades de tener un problema serio en los días siguientes, no es excesivamente complicado. La investigación holandesa ha evidenciado que la edad, el sexo y los antecedentes de infarto de miocardio, diabetes e hipertensión, información toda ella fácil de obtener simplemente, preguntando al paciente, son casi suficientes para establecer este riesgo. Bastaría con realizar, además, un análisis de sangre para ver la glucosa y el colesterol.
En esta misma dirección, investigadores británicos han elaborado un práctico y sencillo método para seleccionar los pacientes que tras, un accidente transitorio, tiene un alto riesgo de ictus. Se trata de una escala de puntuación de uno a seis, previamente validada en más de 100.000 sujetos, que valora cuatro factores: la edad, la existencia o no de parálisis o trastorno del habla, la duración del AIT y si existe hipertensión arterial.
El 30% de los sujetos con una puntuación de seis sufrió un ictus en la semana siguiente al 'miniinfarto', lo que les convierte en candidatos ideales para ser ingresados en el hospital y evaluados de forma urgente. Por el contrario, en menos del 1% de los AIT que puntuaron por debajo de cinco se produjo el ataque en esos siete días; serían los pacientes a estudiar en consultas de neurología de forma más pausada. En opinión de estos investigadores, que también publican en 'The Lancet', la escala de puntuación que han elaborado es una herramienta útil para que los médicos de cabecera e, incluso, para que los especialistas del hospital puedan seleccionar los casos que precisan ingreso.
No siempre es fácil decir si alguien ha tenido un 'miniictus', a veces los síntomas son poco claros (sensación de mareo, hormigueo en una extremidad), otras dura sólo unos minutos y no se le da importancia y, en muchas ocasiones, se suele producir en mayores que se comunican mal con sus familiares por lo que puede pasar desapercibido. En el editorial que acompaña a estos trabajos se afirma: «El riesgo de sufrir un ictus tras un accidente transitorio es mayor que el de tener un infarto tras un episodio de angina de pecho».
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